Hallan sin vida al veterinario que ayudaba en inundaciones de Montería tras días de búsqueda

Luis Eduardo Rivero, un veterinario de 38 años, desapareció el 14 de febrero mientras realizaba labores humanitarias en zonas afectadas por inundaciones en Montería. La Armada Nacional confirmó el hallazgo de su cuerpo en el río Sinú después de varios días de operaciones continuas en medio de crecientes y mal clima. El profesional, recordado por su compromiso con el bienestar animal y las comunidades vulnerables, deja dos hijas menores de edad.
Una nueva víctima se suma a la tragedia que la emergencia invernal ha dejado en Montería. La Armada Nacional confirmó en las últimas horas el hallazgo del cuerpo sin vida de Luis Eduardo Rivero Oviedo, veterinario de 38 años que había desaparecido el 14 de febrero mientras prestaba apoyo humanitario en sectores devastados por las inundaciones. El hallazgo se produjo en zona ribereña del río Sinú, cerrando así una intensa búsqueda que movilizó a distintas entidades de socorro durante varios días.
Rivero fue visto por última vez cuando participaba en actividades de apoyo comunitario en barrios impactados por el desbordamiento de aguas. Su desaparición generó preocupación inmediata entre familiares, voluntarios y autoridades locales, quienes esperaban cada día con la esperanza de encontrarlo con vida. Desde el momento en que se reportó desaparecido, la Armada activó un dispositivo especial de búsqueda y rescate con apoyo de unidades fluviales, buzos especializados y personal capacitado en operaciones en aguas rápidas. El operativo también contó con sobrevuelos de drones para ampliar el radio de inspección en zonas de difícil acceso.
Las condiciones en las que se realizó la búsqueda fueron extremadamente complicadas. Las crecientes súbitas y la persistencia de lluvias obligaron a los equipos a redoblar medidas de seguridad durante las maniobras. El nivel del agua aumentó de manera intermitente en varios puntos del área intervenida, lo que retrasó considerablemente el avance de los equipos y obligó a reorganizar constantemente los cuadrantes de búsqueda.
Luis Eduardo Rivero era reconocido en su entorno por su trabajo profesional y su participación en actividades de apoyo social. Amigos y colegas lo describen como un hombre comprometido con el bienestar animal y con las comunidades vulnerables. Su presencia en la zona afectada obedecía precisamente a labores humanitarias orientadas a asistir a familias impactadas por las inundaciones. Tras confirmarse el hallazgo, familiares y allegados expresaron su dolor a través de mensajes públicos en los que resaltaron su vocación de servicio. Rivero deja dos hijas menores de edad y una familia que lo acompañó en la esperanza hasta el último momento.
Con el hallazgo del cuerpo, se activaron los protocolos judiciales correspondientes. Las autoridades competentes adelantan los actos urgentes y las diligencias forenses para establecer con precisión las circunstancias del fallecimiento. Aunque de manera preliminar se asocia el hecho a las condiciones derivadas de la emergencia invernal, serán los informes técnicos los que determinen las causas exactas.
El caso de Rivero reabre el debate sobre los riesgos que enfrentan voluntarios y personal de apoyo en escenarios de desastre natural. Expertos en gestión del riesgo insisten en la necesidad de reforzar protocolos de seguridad y capacitación cuando se intervienen zonas con corrientes activas y suelos inestables. La tragedia se suma a los desafíos que impone la temporada de lluvias en el Caribe colombiano, donde las autoridades reclaman evitar desplazamientos innecesarios en áreas inundadas y no ingresar a corrientes cuyo comportamiento puede variar en minutos.
Montería despide así a un profesional que perdió la vida mientras ayudaba a otros. Su caso deja una lección dolorosa sobre la fuerza impredecible del agua y la importancia de extremar precauciones incluso en actos de solidaridad.
Fuente original: El Tiempo - Colombia
