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Guatemala elige bando en Oriente Medio: así pasó de ser neutral a aliado incondicional de Israel

Fuente: BBC Mundo - Economía
Guatemala elige bando en Oriente Medio: así pasó de ser neutral a aliado incondicional de Israel
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Guatemala tiene una historia de más de 75 años de apoyo a Israel, desde que fue uno de los primeros países en reconocerlo en 1948. Hoy la relación es tan cercana que el país trasladó su embajada a Jerusalén en 2018, firmó un tratado de libre comercio con Israel en 2024 y mantiene una alianza fuerte con la comunidad evangélica, que es mayoritaria en el país. Sin embargo, el conflicto en Gaza ha polarizado profundamente a la sociedad guatemalteca: mientras los evangélicos apoyan a Israel, grupos de izquierda y estudiantes protestan contra la intervención militar israelí.

En una avenida concurrida de Ciudad de Guatemala, entre el ruido de motocicletas y vendedores ambulantes, está la sinagoga principal de la comunidad judía del país: Sharei Binyamin. Con su imponente tejado blanco formando la estrella de David, el templo representa una presencia judía que lleva más de un siglo en Guatemala, aunque la población apenas supera el millar de personas en un país de 18,5 millones de habitantes.

Pero los números pequeños no dicen toda la historia. Guatemala tiene una relación con Israel tan profunda que la mayoría de guatemaltecos nunca se cuestionan por qué. Todo comenzó el 29 de noviembre de 1947, cuando Guatemala fue uno de los 33 países que votó a favor de crear el Estado de Israel en la Asamblea General de Naciones Unidas. Apenas seis meses después, el 14 de mayo de 1948, Guatemala se convirtió en el segundo país del mundo en reconocer oficialmente a Israel, solo después de Estados Unidos. Jorge García Granados, el embajador guatemalteco ante la ONU, fue tan influyente en ese proceso que Israel le dedicó dos calles: una en Jerusalén y otra en el área metropolitana de Tel Aviv.

El vínculo se fortaleció de manera dramática durante el conflicto armado interno de Guatemala en las décadas de 1970 y 1980. Cuando el gobierno de Jimmy Carter de Estados Unidos decidió detener la ayuda militar a Guatemala por sus graves violaciones de derechos humanos, Israel ocupó ese vacío. Los gobiernos militares guatemaltecos compraron aviones Aravá, helicópteros, sistemas de inteligencia y recibieron entrenamiento contrainsurgente de Israel. La cooperación fue más intensa durante el gobierno de Efraín Ríos Montt entre 1982 y 1983, uno de los periodos más sangrientos de la guerra interna. Un componente religioso se agregó a esta alianza militar: Ríos Montt y otros miembros de su gobierno eran cristianos evangélicos que interpretaban la Biblia de manera que los llevaba a identificarse ideológicamente con Israel como la "Tierra Prometida".

En 2018, bajo el gobierno de Jimmy Morales, Guatemala reafirmó su cercanía estratégica al trasladar su embajada de Tel Aviv a Jerusalén, convirtiéndose en el segundo país del mundo en hacerlo después de Estados Unidos. En 2024 ambos países firmaron un tratado de libre comercio: Guatemala exporta productos agrícolas a Israel, mientras recibe tecnología, medicinas, maquinaria y asistencia en recursos hídricos y seguridad pública.

Hoy la relación más fuerte que tiene Guatemala con Israel no viene de los judíos, que son pocos, sino de la comunidad evangélica, que ya supera a la católica en número de fieles y representa aproximadamente la mitad de la población. Como explicó Ilan López, director ejecutivo de la comunidad judía, muchas iglesias evangélicas tienen el Antiguo Testamento como base doctrinal central y eso genera "amor y respeto al pueblo de Israel". Los pastores transmiten estos mensajes a sus congregaciones cada domingo, lo que ha hecho que el apoyo a Israel sea casi un principio religioso en el país.

Sin embargo, Gaza ha roto esa unanimidad. El ataque de Hamás el 7 de octubre de 2023 y la posterior campaña militar israelí en Gaza generaron una grieta visible en Guatemala. Mientras la comunidad evangélica mantiene su apoyo incondicional, grupos de izquierda y estudiantes han protestado con grafitis en el centro de la capital. Incluso el Museo del Holocausto fue vandalizado con mensajes sobre Gaza. Dentro de la propia comunidad judía hay divisiones: algunos apoyan al gobierno de Netanyahu y otros lo critican, aunque todos comparten que "siempre vamos a defender el derecho de Israel de existir", como señaló López.

Del lado palestino, la situación es más silenciosa pero igual de tensa. Jamal Hadweh, presidente de la Asociación Palestina Guatemalteca, representa a más de 25.000 palestinos que viven en el país, principalmente cristianos llegados en distintas oleadas migratorias desde 1882. Muchas familias palestinas están integradas en la economía guatemalteca como empresarios y comerciantes. Hadweh critica duramente a los evangélicos por lo que considera un apoyo ciego a Israel: "el evangélico aquí es muy ciego", aseguró. Para él, la comunidad judía trabaja "para destruir la imagen de un Estado palestino". La relación entre ambas comunidades es fría y distante, a pesar de que viven en el mismo país.

El gobierno guatemalteco ha mantenido su alineamiento histórico con Israel sin cambios significativos, aunque con una excepción notable: después del 7 de octubre votó a favor de una resolución de la ONU reconociendo a Palestina como Estado, lo que fue criticado por la comunidad judía como "premiar el terrorismo". Esta es la complejidad actual de Guatemala: un país tan pequeño como profundamente dividido sobre un conflicto que ocurre a 12.000 kilómetros de distancia, pero que permea su política interna y sus relaciones comunitarias de manera que la mayoría de ciudadanos ni siquiera se percata.

Fuente original: BBC Mundo - Economía

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