Guardia Civil paraliza obras del AVE a Cartagena por presunta contaminación con metales pesados

El Seprona ha detenido las obras de la línea de Alta Velocidad a Cartagena tras descubrir que estarían usando grava contaminada con cadmio, plomo y arsénico. El material provendría ilegalmente de una cantera abandonada cerca del Mar Menor, uno de los ecosistemas más frágiles de la región. El hallazgo ha desatado una guerra política entre autoridades nacionales y regionales sobre quién es responsable de la supervisión.
La Guardia Civil ha frenado un escándalo que toca tres puntos neurálgicos: la seguridad de los trenes, la salud de la población y la supervivencia del Mar Menor. Una investigación del Seprona reveló que las obras del tan esperado AVE a Cartagena estarían realizándose con grava contaminada por metales pesados: cadmio, plomo y arsénico. Tres sustancias que no deberían estar ni cerca de una obra de infraestructura crítica.
Todo apunta a que el material pétreo proviene ilegalmente de una cantera ubicada en Llano del Beal, a metros de la llamada "balsa Jenny", un antiguo depósito minero abandonado que funciona como una fuente permanente de residuos peligrosos. Vientos y lluvias ya esparcen naturalmente su carga tóxica hacia la laguna costera, ahora con el riesgo añadido de que sea transportada deliberadamente en camiones.
El riesgo es doble y preocupante. Por un lado, estos metales pesados pueden acelerar la corrosión de raíles y traviesas, comprometiendo la durabilidad y seguridad de la vía. Por el otro, la lluvia podría lixiviar estos compuestos directamente hacia el Mar Menor, un ecosistema que ya sufre de contaminación crónica. Es decir, una infraestructura moderna construida sobre un veneno ambiental.
La reacción política fue inmediata. José Ramón Díez de Revenga, senador del Partido Popular, lo calificó en una comisión parlamentaria como "descontrol absoluto" e insistió: "Es inaceptable que construyan nuestras vías como si estuviéramos en el tercer mundo. Exigimos responsabilidades inmediatas". Mientras tanto, la alcaldesa de Cartagena, Noelia Arroyo, advirtió que este nuevo tropiezo podría retrasar aún más la llegada del AVE, un proyecto que ya acumula décadas de promesas incumplidas.
Pero aquí es donde la cosa se complica. El delegado del Gobierno en Murcia, Francisco Lucas, apuntó hacia el gobierno regional acusando al PP murciano de no presentar respuestas claras sobre si la cantera tenía permisos ambientales en regla y si alguien supervisó el vertimiento de residuos. Calificó el silencio de las autoridades autonómicas como un "muro de impunidad" que bloquea la investigación.
Mientras políticos se pasan la pelota, el Mar Menor sigue siendo amenazado y unas vías que deberían conectar a Cartagena con el futuro podrían estar construidas sobre un legado de contaminación. El Seprona mantiene abierto el caso, pero las respuestas que la región necesita parecen estar todavía muy enterradas bajo el peso de la negligencia.
Fuente original: La Guajira Noticias
