Gobernación entrega motocarro para sacar a burro de labores de carga en Riohacha
La historia de Ismael, un burro de carga en Riohacha, generó un movimiento en redes sociales que llevó a la Gobernación de La Guajira a buscar una solución. El gobernador Jairo Aguilar Deluque entregó un motocarro a la familia para que continúe trabajando sin usar al animal. La acción abrió el camino para un programa más amplio de protección animal en el departamento, que será impulsado a través de la iniciativa Con Patas, Pelos y Señales.
En Riohacha, un burro llamado Ismael se convirtió en el rostro de una problemática que toca los nervios de muchos: cómo proteger a los animales cuando familias enteras dependen de su trabajo para sobrevivir. La historia se viralizar en redes sociales y prendió un debate legítimo sobre el bienestar animal y las condiciones de vida en La Guajira, un departamento donde muchas comunidades tienen pocas opciones para generar ingresos.
Viendo la situación, la Gobernación decidió actuar. El gobernador Jairo Aguilar Deluque se trasladó hasta donde estaba la familia con el animalista Álvaro Miranda, quien lidera el proyecto Tawala. Lo que pasó no fue una simple orden de dejar de usar al burro. Fue una solución pensada: la administración departamental entregó un motocarro para que la familia pudiera continuar sus labores de transporte y carga sin seguir exigiendo al animal. Es decir, proteger a Ismael sin dejar a la familia sin trabajo.
Según explicó el gobernador Jairo Aguilar, este caso invita a actuar con responsabilidad en situaciones donde "se cruzan la necesidad económica y el trato digno hacia los animales". Para él, el propósito es generar alternativas que protejan la vida animal sin desconocer las formas de sustento de muchas familias del departamento. Ismael, mientras tanto, vivirá un cambio radical gracias al apoyo de personas que se sumaron a su causa, entre ellas el humorista Alejandro Riaño, quien manifestó su intención de adoptarlo.
La medida no es un evento aislado. La Gobernación anunció que esta historia será el punto de partida para un programa más amplio de protección animal. Se trata de Con Patas, Pelos y Señales, liderado por la gestora social Sara Daza, que promoverá acciones pedagógicas y alternativas sostenibles. El objetivo es que las comunidades aprendan a relacionarse de manera adecuada con sus animales, especialmente en zonas donde burros, mulas y caballos siguen siendo herramientas de trabajo. El programa también abrirá espacios de sensibilización sobre cuidado, alimentación, descanso y trato digno.
Lo que pasó con Ismael demuestra que el bienestar animal también requiere gestión pública y acompañamiento social. No se trata solo de retirar un burro de la carga, sino de ofrecer herramientas para que la gente siga adelante sin que el animal sufra. Es una salida que respeta tanto la dignidad de los seres vivos como la realidad económica dura que viven muchas familias guajiras.
Fuente original: La Guajira Hoy

