Glim lanza tarjeta que promete ahorrar hasta 30% en nómina sin reducir ingresos de empleados
Una startup colombiana presenta una tarjeta de beneficios con Mastercard diseñada para que las empresas redistribuyan la compensación de forma más eficiente. En lugar de aumentar salarios, el dinero se destina a beneficios extrasalariales que generan menos costos laborales para la compañía pero aumentan el poder de compra del empleado. La solución llega en momento en que siete de cada diez empresas evalúan reducir personal o buscan alternativas para controlar gastos sin sacrificar retención de talento.
Las compañías están bajo presión. Mientras el 71% de las empresas considera reducir su planta de personal, otras buscan alternativas menos drásticas: automatizar procesos o encontrar formas creativas de mantener a sus mejores trabajadores sin disparar los gastos de nómina. En este contexto, Glim, una fintech colombiana, acaba de lanzar una solución que pretende resolver este dilema: una tarjeta de beneficios respaldada por Mastercard.
La idea detrás del producto es simple pero potente. En lugar de concentrar toda la compensación en salario base (que genera impuestos, prestaciones y otros costos laborales asociados), la tarjeta permite que las empresas destinen parte de ese dinero a beneficios extrasalariales. El truco es que estas prestaciones no disparan la base laboral ni los costos conexos. Según Glim, esto permite ahorros de hasta 30% en costos de nómina para la compañía, mientras que el empleado puede mejorar su poder adquisitivo hasta en 20%.
Según Alex Robbio, cofundador y CEO de Glim, "la tarjeta nace porque el modelo actual de beneficios no está funcionando bien. Buscamos cambiar que esa misma compensación realmente rinda más, sin que la empresa tenga que aumentar sus costos". El dinero en la tarjeta puede utilizarse en categorías predefinidas por cada empresa. Por ejemplo, en alimentación el límite puede llegar a 40% del salario, siempre respetando la normativa laboral vigente.
La tarjeta se integra con billeteras digitales como Google Pay y Apple Pay, lo que simplifica su uso en la vida cotidiana. Glim proyecta cerrar el año con más de 120.000 tarjetas en circulación y un volumen de transacciones cercano a 70 millones de dólares. Para los empleadores, esto representa una opción intermedia entre seguir aumentando costos o tomar decisiones más traumáticas como reducción de personal.
Fuente original: La República - Finanzas