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Gilinski y De la Espriella: la sincronía mediática que cuestiona la ética informativa en Colombia

Fuente: San Andrés Hoy
Gilinski y De la Espriella: la sincronía mediática que cuestiona la ética informativa en Colombia
Imagen: San Andrés Hoy Ver articulo original

El Grupo Gilinski y la plataforma electoral de Abelardo de la Espriella han generado una evidente coordinación que trasciende la pauta publicitaria tradicional, especialmente durante la campaña presidencial. Mientras encuestas independientes muestran un escenario competitivo, los medios del conglomerado proyectan un crecimiento artificial del abogado penalista. Este fenómeno ha alcanzado niveles sin precedentes en 2026 y plantea interrogantes serios sobre la objetividad periodística en Colombia.

La relación entre el Grupo Gilinski y Abelardo de la Espriella ha trascendido los límites de la pauta publicitaria y las columnas de opinión para convertirse, en palabras de quienes lo analizan, en lo que podría denominarse una operación mediática coordinada. Lo preocupante no es solo que exista una alianza de intereses, sino cómo esa alianza se ejerce desde las páginas de medios de comunicación que tienen capacidad de formar opinión.

Las encuestas independientes cuentan una historia diferente a la que proyecta el ecosistema de los Gilinski. Mientras firmas como Guarumo o el Centro Nacional de Consultoría muestran un panorama electoral cerrado y competitivo, la cobertura mediática del conglomerado posiciona a De la Espriella como el "único" contendiente con capacidad de enfrentar al oficialismo. Diversos analistas han señalado que esta distancia entre la realidad estadística y lo que se publica responde a un interés deliberado de inflar números.

La Revista Semana, que históricamente ha sido un registro importante de lo que sucede en el país, parece haber asumido un papel diferente en esta campaña: el de jefatura de debate de De la Espriella. El favoritismo es tan evidente que ya no intenta camuflarse tras análisis periodístico riguroso, sino que se impone directamente a través de portadas y sondeos.

Esta alianza funciona como un negocio redondo para ambas partes. De la Espriella obtiene una vitrina permanente que lo protege de sus altos índices de rechazo en mediciones realizadas por firmas independientes, mientras que el Grupo Gilinski asegura tener un candidato alineado con su agenda de confrontación política total. El problema es que quien termina perdiendo en esta ecuación es el electorado.

Al presentar a De la Espriella por encima de lo que muestran las evidencias demoscópicas reales, los Gilinski están anteponiéndose a la objetividad. Detrás de esta decisión hay una apuesta clara: consolidar poder a través de la imposición de un aliado personal, sacrificando en el camino lo que debería ser una función fundamental de los medios en democracia: informar con precisión.

Fuente original: San Andrés Hoy

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