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Gaula despliega ofensiva contra extorsionistas en Playa Blanca y otras islas de Cartagena

Fuente: El Tiempo - Colombia
Gaula despliega ofensiva contra extorsionistas en Playa Blanca y otras islas de Cartagena
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La Policía intensifica operaciones en zonas turísticas de Barú y el Aviario Nacional de Cartagena para frenar las llamadas de extorsión que amedrentan a comerciantes y visitantes. Las autoridades capacitan a la ciudadanía sobre las tácticas comunes de delincuentes que operan desde cárceles del interior del país, usando información de redes sociales para intimidar. El mensaje es claro: colgar el teléfono, denunciar al 165 y no dejarse presionar por la prisa y el pánico.

Mientras turistas y lugareños disfrutaban del fin de semana en las arenas blancas de Barú, el Gaula de la Policía de Cartagena aprovechaba para librar otra batalla: la contra la extorsión que ha enquiciado a comerciantes y visitantes. En sectores estratégicos como Playa Blanca y el Aviario Nacional, los uniformados desplegaron operaciones de capacitación con un objetivo contundente: que la gente pierda el miedo y rompa el silencio que protege a los delincuentes.

Los agentes explicaron a comerciantes y turistas cómo operan las bandas criminales. Aquí va lo importante: los extorsionistas no necesitan ser adivinos. Simplemente sacan información de fuentes abiertas como redes sociales o directorios telefónicos. Desde las celdas, internos de cárceles como Picaleña en Ibagué, Cómbita en Boyacá y La Tramacúa en Valledupar hacen llamadas simulando ser cabecillas de grupos armados locales. El truco está en crear pánico rápido para que la víctima pague sin pensar. La modalidad del "Tío-Sobrino" sigue siendo clásica: un presunto familiar supuestamente capturado llora pidiendo ayuda mientras un cómplice se hace pasar por autoridad, exigiendo entre $200.000 y $3 millones para una liberación que debe ocurrir en menos de dos horas.

"Córtale la conexión a la extorsión. Lo más importante es que las personas que se sienten intimidadas denuncien a tiempo y confíen en las autoridades", fue el mensaje que dejó un portavoz del Gaula. Por eso insisten tanto en la línea 165, la gratuita que funciona las 24 horas. La mayor arma de los criminales es justamente la prisa y el pánico. Cuando llaman con detalles sobre tu negocio o tu familia, el primer reflejo es el susto. Eso es lo que aprovechan.

Los investigadores han descubierto algo más preocupante: existe una red de colaboradores en libertad en barrios de Cartagena y Barranquilla que hacen inteligencia visual sobre los comercios. Verifican si el local está abierto, qué vehículos tiene el dueño, sus horarios de movimiento. Toda esa información viaja hacia la cárcel y luego regresa en forma de llamada "personalizada" que asusta aún más porque sabe demasiado de ti. Además, en sectores insulares han identificado antenas repetidoras artesanales que mejoran la señal celular para que la comunicación fluya sin interrupciones.

El dinero que los extorsionadores logran sacar aparece casi de magia en otras ciudades. Usan cuentas "mula" abiertas con cédulas falsas en plataformas como Nequi o Daviplata, y el efectivo puede estar siendo cobrado en Bogotá o Medellín en menos de una hora. Un solo delincuente puede usar hasta 50 tarjetas SIM en una semana para evadir el rastreo. También utilizan aplicaciones que enmascaran números telefónicos para que parezcan locales, aumentando la confusión de quien recibe la llamada.

La Policía recomienda no compartir información personal con desconocidos por teléfono, instalar identificadores de llamadas, nunca prometer pagos inmediatos (negociar es ganar tiempo para que actúen las autoridades), identificar el número de donde viene la amenaza e insiste en nunca prestar la cédula para reclamar dineros de origen desconocido. Esto último no es un detalle menor: podría vincularte legalmente con actividades criminales sin saberlo.

El operativo en Barú no es un acto aislado sino parte de una estrategia más amplia para mantener a Cartagena como destino seguro. Las autoridades saben que solos no pueden. Necesitan que comerciantes y turistas anden con las antenas encendidas y el 165 a la mano. Esa colaboración entre ciudadanía y experiencia técnica del Gaula es, por ahora, la única manera de desactivar las economías criminales que intenta echar raíces en las zonas turísticas de Bolívar.

Fuente original: El Tiempo - Colombia

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