Gasolina cara: el golpe que golpea a taxistas, camioneros y mesas de los colombianos
El aumento en los precios de la gasolina y ACPM ha generado una crisis económica que afecta directamente a conductores y transportadores, cuyas ganancias se desploman. El encarecimiento de los fletes, a su vez, dispara los precios de los alimentos básicos, dejando a familias de bajos ingresos sin poder comprar lo de siempre. Expertos y líderes transportadores advierten que sin intervención estatal urgente, muchos conductores podrían abandonar sus labores por insostenibles económicamente.
Los bolsillos de miles de colombianos están sangrando. El nuevo precio de la gasolina y el ACPM ha metido una mano fría en la economía de los hogares, especialmente en aquellos que dependen del trabajo diario en las calles. Y no es exageración: para quienes viven del volante, esto se ha convertido en una pesadilla.
Taxistas, mototaxistas y camioneros están entre los más golpeados. Estos trabajadores dependen cada día del combustible para llevarse dinero a casa, para comer, para pagar arriendo. Pero con aumentos de 400 pesos en la gasolina corriente y 200 en diésel, sus ganancias se han desmoronado. Muchos están mirando hacia sus vehículos con la idea de apagar los motores para siempre. Los líderes del transporte de carga ya lo advirtieron claro: trabajar bajo estas condiciones es económicamente insostenible.
Pero el drama no se queda en las calles. Cuando suben los combustibles, suben los fletes. Y cuando suben los fletes, suben los alimentos. Así de simple y así de cruel. Las madres cabeza de hogar lo sienten en la piel cada vez que van al supermercado: compran menos con el mismo dinero de siempre. La canasta familiar se está convirtiendo en un lujo que muchas familias no pueden permitirse.
La ciudadanía exige respuestas, y no sin razón. Se necesitan medidas urgentes del gobierno. Crear tarifas especiales para el transporte público y de carga, destinar subsidios focalizados para los pequeños transportadores, congelar temporalmente los peajes nacionales, reducir los impuestos a los alimentos básicos. Son opciones que están sobre la mesa, pero necesitan algo más que buenos deseos: necesitan verdadera voluntad política y, sobre todo, empatía por quienes están viendo cómo se desmorona su sustento.
Fuente original: Noticias Valledupar


