Ganadero cesano perdió su finca 75 km de Valledupar: casi 150 personas la invadieron

José Ávilez, ganadero del Cesar, sufrió el intento de invasión de su propiedad en febrero de 2026 cuando un grupo de aproximadamente 150 personas llegó en camión al corregimiento La Marchena, en Becerril. Aunque logró recuperar la finca con apoyo de autoridades, el operativo le costó cerca de 50 millones de pesos. El caso evidencia cómo detrás de estas ocupaciones hay estructuras delincuenciales organizadas, no solo familias vulnerables, y refleja el creciente problema de invasiones de tierras en el campo colombiano.
En febrero de 2026, José Ávilez vivió uno de los momentos más angustiantes de su vida como ganadero en el Cesar. Una tarde, sin previo aviso, un camión se presentó en su propiedad ubicada en el corregimiento La Marchena, a unos 75 kilómetros de Valledupar, con aproximadamente 150 personas a bordo. "De un momento a otro llegó un camión con unas 150 personas que empezaron a armar cambuches y amenazaron a los trabajadores", relató Ávilez en entrevista con CONtexto Ganadero.
Lo que le permitió estar atento fue que días antes había notado algo extraño en su finca: personas desconocidas tomando fotos y videos del terreno. Esa observación mantuvo a Ávilez en guardia, aunque no imaginaba la magnitud de lo que vendría. Al día siguiente de las primeras amenazas, los invasores lo obligaron a desocupar su predio. Sin tiempo que perder, acudió a las autoridades locales, la Policía y el Ejército, logrando finalmente recuperar la finca con el respaldo institucional y del gremio ganadero.
Pero el costo de recuperar lo suyo no fue nada barato. Ávilez tuvo que invertir cerca de 50 millones de pesos en logística, alimentación y movilización de personal para asegurar el operativo de desalojo. Durante el procedimiento fueron capturadas siete personas, de las cuales cinco tenían antecedentes judiciales, un detalle que le permitió al ganadero confirmar algo que sospechaba: detrás de estas invasiones no siempre actúan familias en situación vulnerable, sino estructuras delincuenciales organizadas que operan con planes definidos.
El testimonio de Ávilez también destapa otra realidad del campo cesano: la presión constante de grupos armados que cobran "vacuna" por hectárea, una práctica extorsiva que, según él, ha resurgido con fuerza en la región. Su caso no es aislado. El ganadero advierte que se suma a las estadísticas en aumento de invasiones de tierras, abigeato y presencia de ilegales en el campo colombiano, un fenómeno que gremios como Fedegán han denunciado repetidamente ante las autoridades nacionales sin obtener respuestas que frenen el problema.
Fuente original: La Guajira Noticias

