Gabriel Meluk salió de El Tiempo por denuncias de acoso, no por reestructuración como afirmó
Gabriel Meluk, histórico editor de Deportes de El Tiempo durante 34 años, anunció su salida culpando a recortes empresariales, pero una investigación de la Revista Raya reveló que la verdadera razón fueron múltiples denuncias de acoso sexual y laboral de al menos ocho mujeres. Las víctimas reportan tocamientos no consentidos, comentarios inapropiados y represalias profesionales que funcionaban como "secreto a voces" en la redacción. El contraste es fuerte: el mismo periodista que juzgaba duramente a los hinchas por sus comportamientos ahora enfrenta acusaciones de conducta abusiva puertas adentro.
La salida de Gabriel Meluk de El Tiempo este miércoles llegó con una explicación que sonó oficial: la empresa lo despidió por recorte y reestructuración. Así lo escribió el mismo periodista en sus redes sociales tras 34 años en el medio. Pero un día después, la Revista Raya publicó una investigación que cambió completamente la historia. Lo que ocurrió no fue una simple reestructuración empresarial, sino la consecuencia de denuncias de acoso sexual y laboral que llevaron a la salida del histórico editor de Deportes.
Según la investigación de la Revista Raya, al menos ocho mujeres levantaron la voz describiendo un patrón sistemático de conducta abusiva. Las denunciantes relataron tocamientos no consentidos, comentarios inapropiados sobre su físico y acercamientos incómodos dirigidos especialmente a reporteras jóvenes y estudiantes en práctica. Lo notable es que esto no era un secreto guardado en la sombra. Era tan conocido que a las nuevas periodistas se les advertía desde su llegada: "Cuidado con Meluk, no le des confianza". Durante años, lo que sucedía en la redacción funcionó como un secreto a voces que nadie se atrevía a nombrar públicamente.
El quiebre llegó cuando Jineth Bedoya, editora de Género de El Tiempo, convocó una reunión interna solo para mujeres. En ese espacio seguro, Bedoya invitó a las periodistas a compartir sus experiencias y dejar constancia de lo que vivían. Bedoya reveló que desde 2019 ya había reportado a Recursos Humanos quejas sobre la conducta de Meluk, pero fue esta vez, impulsadas por un contexto nacional donde el acoso en medios está siendo denunciado con más fuerza, que se recopilaron formalmente los testimonios a solicitud de Luz Ángela Sarmiento, directiva de la Casa Editorial.
Las represalias contra quienes se negaban o cuestionaban a Meluk completaban el cuadro oscuro. Según la investigación, existía una lógica perversa: quien dijera no enfrentaba consecuencias. Las víctimas describieron sobrecargas de trabajo injustificadas, asignación de tareas humillantes, gritos, aislamiento y bloqueo de oportunidades de crecimiento profesional. Muchas optaron por guardar silencio durante años, asumiendo que perderían sus empleos si hablaban y que así era como funcionaban las cosas en un medio tradicionalmente dominado por hombres.
El contraste con la figura pública que Meluk proyectó durante décadas es brutal. Como analista de fútbol, construyó una imagen de autoridad moral desde la cual solía mirar por encima del hombro a las barras bravas, a quienes llegaba a calificar como irracionales o "brutos". Juzgaba severamente el comportamiento de los hinchas en los estadios, como si ocupara un escalafón superior de civilidad. Hoy, ese mismo periodista que se creía en posición de juzgar a otros enfrenta acusaciones que desmoralizan esa imagen de superioridad.
Cuando la Revista Raya lo contactó para hablar de las graves acusaciones, Meluk no aclaró nada. Se mantuvo aferrado a su versión del despido por reestructuración y optó por el silencio, sin dar explicaciones. Desde El Tiempo tampoco hubo pronunciamiento. Mientras tanto, voces como la de la presentadora Juanita Gómez han dejado claro que esto no fue un malentendido aislado, sino algo que se repitió durante años en las paredes de una redacción que guardó silencio demasiado tiempo.
Fuente original: Minuto30

