Frisby perdió su marca en España: qué significa y qué podría pasar ahora
La marca Frisby caducó en España después de que la empresa colombiana no demostrara uso comercial durante aproximadamente 25 años, a pesar de haberla registrado en 2001. Esto permitió que Frisby España operara libremente sin restricciones legales. Sin embargo, el caso aún no está completamente cerrado porque la compañía colombiana puede apelar ante la Unión Europea, que tendría la última palabra sobre la decisión.
El conflicto entre Frisby Colombia y Frisby España abre una lección importante sobre cómo funcionan las marcas registradas en el mundo. Y es que registrar una marca es apenas el primer paso; mantenerla requiere algo más que papel firmado.
Cuando una empresa obtiene el registro de una marca, adquiere el derecho exclusivo de usar su nombre, logotipo y toda su identidad comercial en ese territorio. Nadie más puede hacer lo mismo sin enfrentar consecuencias legales. Pero aquí viene lo importante: ese derecho no es eterno ni automático.
En el caso de Frisby, lo que pasó fue que la empresa colombiana registró su marca en España en 2001, pero nunca la usó comercialmente en ese país. Durante aproximadamente 25 años, no abrió tiendas, no vendió productos, nada. Las autoridades españolas hasta realizaron estudios que confirmaban que nadie en España reconocía la marca Frisby. Por eso, las normas internacionales permiten que se declare la caducidad: si registras una marca pero no la usas, pierdes el derecho a mantenerla.
La decisión fue contundente. Las tres marcas que Frisby Colombia había registrado en España caducaron, y también se levantaron las medidas cautelares que antes impedían que Frisby España operara. Ahora esa empresa española puede usar el nombre libremente, abrir tiendas y comercializar productos sin que Frisby Colombia pueda hacer nada desde acá. En términos prácticos, la empresa colombiana perdió la exclusividad en territorio español.
Pero el asunto no está completamente resuelto. Frisby Colombia aún tiene una carta bajo la manga: puede apelar ante la Unión Europea, que tendría la última palabra en este conflicto. Si los europeos deciden que la marca no debería haber caducado, Frisby España tendría que cambiar su identidad y dejar de usar el nombre. Si no, la pérdida de derechos sería definitiva.
A esto se suma una demanda por indemnización que presentó Frisby España, buscando que se le compensen los ingresos que dejó de percibir mientras no podía operar por las restricciones legales. Un juez evaluará si eso procede o no, en un proceso independiente.
El caso es un recordatorio para cualquier empresa: tener una marca registrada no significa que puedas quedarte de brazos cruzados. El mercado exige presencia real, actividad genuina. Quién gane en la última instancia en Europa no solo definirá el futuro de estas dos empresas, sino que también sentará precedente para otros casos similares alrededor del mundo.
Fuente original: KienyKe - Portada

