Francisco Piedrahita: el rector que reinventó cómo las universidades privadas transforman Colombia

Francisco Piedrahita Plata, exrector de la Universidad Icesi, falleció dejando un legado que redefinió la educación superior en el país. Durante más de dos décadas lideró la institución con un enfoque en calidad académica, conexión con empresas y adaptación a cambios globales. Su trabajo posicionó a Cali como centro educativo importante y mostró cómo las universidades privadas pueden aportar al desarrollo regional. Su influencia trascendió la gestión institucional, participando en debates nacionales sobre políticas educativas.
El sector educativo colombiano está de luto. Francisco Piedrahita Plata, quien durante más de veinte años dirigió la Universidad Icesi, ha fallecido dejando un legado que transformó la forma en que se entiende la educación superior en el país. La Alcaldía de Santiago de Cali reconoció que su liderazgo fue determinante en modelos académicos innovadores que siguen siendo referencia hoy.
Lo que hizo diferente a Piedrahita fue su apuesta por conectar la universidad con la realidad del mercado laboral. Mientras muchas instituciones enfatizan solo la teoría, él promovió metodologías activas y formación orientada a resolver problemas concretos. Eso significa que sus estudiantes aprendían haciendo, no solo escuchando clases. Esta aproximación permitió que los egresados de Icesi llegaran mejor preparados a sus empleos, cerrando una brecha histórica del sistema educativo colombiano que es sencillo: hay estudiantes que salen de la universidad y el mercado laboral los rechaza porque no tienen las habilidades que las empresas necesitan.
Su gestión también fortaleció la relación entre academia y empresa de manera sistemática. Bajo su dirección, Icesi consolidó alianzas estratégicas con el sector productivo. Esto no es un detalle menor. Cuando una universidad trabaja mano a mano con empresas, sus programas se actualizan más rápido y los estudiantes tienen oportunidades de prácticas desde antes de graduarse. Eso abre puertas de empleo que de otra forma permanecerían cerradas.
Piedrahita fue particularmente hábil anticipando cambios. En una era marcada por transformación digital y globalización, supo mantener a Icesi relevante y competitiva internacionalmente. Para el bolsillo del estudiante de clase media esto importa: significa que un título de esa universidad vale más en el mercado laboral porque la institución se mantuvo actualizada mientras otras quedaban rezagadas.
Su influencia no quedó encerrada en los muros de la universidad. Participó en debates nacionales sobre políticas educativas y calidad académica, aportando una voz basada en la experiencia práctica. Eso lo posicionó como líder de opinión en el sector, no solo como administrador.
El fallecimiento de Piedrahita ocurre en un momento crítico para la educación superior colombiana, que enfrenta desafíos como la adaptación tecnológica, la inclusión y el acceso. Su trayectoria se convierte ahora en punto de referencia: mostró que es posible construir instituciones resilientes, innovadoras y conectadas con su entorno. En otras palabras, dejó un manual sobre cómo hacer que la educación superior sirva realmente al desarrollo económico y social del país, no solo como promesa, sino como realidad comprobada.
Fuente original: Portafolio - Economía