Finanzas abiertas: usted controla quién ve sus datos bancarios y financieros
Colombia acaba de adoptar una nueva regla que obliga a bancos, aseguradoras y otras entidades financieras a compartir su información con competidores, pero solo si usted lo autoriza. El objetivo es que tenga acceso a mejores créditos, productos más ajustados a su realidad y más opciones para elegir. La medida busca romper el monopolio de información que tienen las grandes entidades y beneficiar especialmente a pequeños negocios.
A partir del Decreto 0368 de 2026, Colombia entró en un terreno que otros países de la región apenas están explorando: obligar a las entidades financieras a abrir sus datos sobre usted. No se trata de que cualquiera acceda a su información sin permiso. La clave está en que usted decide. Puede autorizar a un banco, una aseguradora, una fintech o un fondo de pensiones a compartir sus datos con competidores específicos, durante el tiempo que considere.
Esto tiene implicaciones prácticas directas en su bolsillo. Imagine que hoy tiene un crédito caro en un banco porque esa entidad solo conoce lo que usted le ha contado. Con finanzas abiertas, otro banco puede ver su verdadero historial transaccional de los últimos 12 meses, su vinculación con otras entidades y exactamente cómo maneja sus productos financieros. Ese competidor, con información real sobre usted, puede ofrecerle tasas más bajas porque sabe que es un cliente confiable. Las pequeñas empresas son las que más se benefician: podrán acceder a créditos basados en sus movimientos reales, no en lo que digan en una solicitud.
Las entidades obligadas a cumplir incluyen bancos tradicionales, fiduciarias, fondos de pensiones, aseguradoras y fintech. Todas deben compartir únicamente lo que usted solicite: su historial de transacciones del último año, información sobre qué productos tiene con ellas y cómo está vinculado. Nada más, nada menos.
El proceso de implementación tiene plazos definidos. La Superintendencia Financiera tiene seis meses para publicar los estándares técnicos de cómo funcionará esto, y 12 meses para poner en marcha el directorio oficial donde todas las entidades financieras deben inscribirse.
Colombia se convierte en el primer país de América Latina en hacer obligatorio este modelo. Chile, México, Argentina y Brasil tienen marcos similares pero todavía están en fases iniciales de implementación. El propósito es claro: acabar con el control monopólico que cada entidad tiene sobre sus datos y forzar competencia real. Cuando los bancos no pueden esconder información, tienen que competir con precios y servicios mejores.
Fuente original: La República - Finanzas