Fenómeno de lodo en San Juan de Urabá no es erupción volcánica: qué pasó realmente

Lo que generó alarma en Antioquia no fue una erupción volcánica, sino un proceso geológico llamado diapirismo, donde lodo y gases ascienden por presión interna del terreno. Según la UNGRD y el Servicio Geológico Colombiano, no hay evidencia de actividad magmática activa en la zona. Hasta el momento no hay heridos, pero se evacuaron tres viviendas de forma preventiva y se reportaron daños en infraestructura local.
La emergencia que encendió las alarmas en la zona rural de San Juan de Urabá, Antioquia, dejó en claro que lo que vimos no fue lo que todos temían. Esa columna de fuego y esas emisiones que salían del subsuelo no corresponden a una erupción volcánica como las que conocemos, según el análisis preliminar de las autoridades de gestión del riesgo.
La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) explicó que el fenómeno está asociado a un proceso llamado diapirismo. En pocas palabras, es un evento geológico donde lodo y gases ascienden a la superficie empujados por la presión interna del terreno. Estos materiales finos y plásticos, como las arcillas, se desplazan desde zonas profundas de alta presión hacia zonas de menor presión, todo debido a diferencias de densidad con las capas de roca que están encima. El Servicio Geológico Colombiano confirmó en su informe que en este caso no hay actividad volcánica ni existe evidencia de una estructura magmática activa en la zona.
Lo bueno es que hasta ahora el balance no reporta víctimas ni personas heridas. Sin embargo, sí hubo daños en la infraestructura local: se registró agrietamiento en una vía y afectación en un sistema de almacenamiento de agua. Como medida de precaución, las autoridades evacuaron de forma temporal tres viviendas cercanas al punto donde ocurrió el fenómeno, para reducir riesgos mientras continúan las evaluaciones técnicas.
El Cuerpo de Bomberos de San Juan de Urabá y el Consejo Municipal de Gestión del Riesgo de Desastres están atentos, manteniendo monitoreo constante del terreno y de las emisiones de gases. Las autoridades dejaron clara la posición: se trata de un fenómeno natural que requiere seguimiento especializado, pero hasta ahora no hay indicios de un evento volcánico activo ni de afectaciones mayores a la población.
Fuente original: El Tiempo - Colombia