Fenoco vigila cada tren en tiempo real con tecnología que frena automáticamente
Ferrocarriles del Norte de Colombia abrió su Centro de Control para mostrar cómo monitorea en vivo sus trenes de carga con sistemas automatizados similares a los de Estados Unidos y Europa. La empresa lleva más de dos años sin accidentes gracias a sensores que detectan fallas mecánicas, software que controla velocidad automáticamente, e inspecciones en movimiento de vagones y vías. Fenoco también desarrolla campañas de seguridad ferroviaria que han llegado a 250.000 personas en comunidades cercanas.
Ferrocarriles del Norte de Colombia S.A., conocida como Fenoco, tiene un centro de operaciones que funciona como el corazón de su sistema de seguridad férrea. Desde allí, un equipo de controladores vigila constantemente la ubicación, velocidad y condiciones de cada tren que circula por los 240 kilómetros de vías entre las minas del Cesar y el puerto de Santa Marta. Es comparable a una torre de control aérea: desde estas salas se autorizan movimientos, se establecen límites de velocidad y se coordinan trabajos de mantenimiento.
Lo que diferencia a Fenoco es que su tecnología no solo monitorea, sino que actúa de forma automática. Cada locomotora cuenta con un computador a bordo que recibe instrucciones en tiempo real del Centro de Control. El sistema le indica al maquinista hasta dónde puede avanzar y cuál es la velocidad máxima permitida. Si el conductor no responde a las alertas o intenta exceder los límites, el software frena el tren automáticamente. Esto evita que errores humanos generen accidentes. El ITSS (Integrated Train Safety System) es particularmente importante: previene colisiones, controla la velocidad y bloquea el acceso de trenes a zonas donde hay trabajadores en la vía.
Pero la seguridad no termina allí. Fenoco tiene cinco estaciones tecnológicas estratégicamente ubicadas en el corredor que inspeccionan automáticamente vagones y locomotoras mientras circulan a velocidades de hasta 85 kilómetros por hora. Los sensores detectan rodamientos calientes, carga desbalanceada, exceso de peso, ruedas dañadas y vagones ladeados. Cuando encuentran una anomalía, emiten alarmas sonoras y envían un mensaje de voz al maquinista con el número del vagón afectado. Dependiendo de la gravedad, el tren se detiene para inspección, continúa con velocidad reducida o se retira el vagón del servicio.
La infraestructura férrea también recibe atención constante. Vehículos equipados con sensores, ultrasonido y herramientas de medición inspeccionan regularmente la vía, y cuando detectan riesgos, establecen restricciones de velocidad que se cargan automáticamente al sistema de control. Fenoco reporta más de dos años sin accidentes ferroviarios, un logro que atribuye a herramientas similares a las que utilizan sistemas ferroviarios en Estados Unidos y Europa.
Más allá de la tecnología, la empresa ha desarrollado campañas de cultura y seguridad ferroviaria que en la última década han llegado a cerca de 250.000 personas en comunidades cercanas a las vías. Estas incluyen jornadas pedagógicas, cuñas radiales, concursos y visitas a instituciones educativas. Durante las visitas, Fenoco enfatiza algo fundamental: los ciudadanos deben respetar los pasos a nivel. La empresa aclara un mito común: las vías no "apagan" los carros. Lo que ocurre es que algunos conductores se detienen sobre los rieles, intentan cambiar de marcha y, nervios de por medio, el vehículo se apaga. La recomendación es detenerse antes del cruce, observar ambos lados, escuchar si viene un tren y atravesar sin detenerse ni cambiar de velocidad.
El punto clave que Fenoco deja en claro es contundente: "Un tren no puede esquivar un obstáculo. Solo puede avanzar o detenerse, y para frenar puede necesitar más de un kilómetro". Un tren operado por Fenoco puede pesar hasta 12.000 toneladas. Por eso la prevención, tanto tecnológica como cultural, es tan crítica.
Fuente original: El Informador


