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Familias wayuu cierran herida de 31 años con acuerdo de paz en La Guajira

Fuente: Diario del Norte

Dos clanes del pueblo wayuu, los Epieyú y los Pushaina, pusieron fin a un conflicto que comenzó en 1995 tras la muerte de un joven de la familia Pushaina. El acuerdo se selló en la comunidad de Ipakat bajo los principios ancestrales wayuu, sin intervención de juzgados. Los mayores de la comunidad lideraron un proceso de reconciliación que busca ser ejemplo de paz para las nuevas generaciones.

Después de más de treinta años de enfrentamiento entre clanes, dos familias wayuu de La Guajira lograron lo que parecía imposible: cerrar una herida que se abrió en 1995 con la muerte de un joven perteneciente a la familia Pushaina. El acuerdo de paz se formalizó recientemente en la comunidad de Ipakat, en el kilómetro 35 de la vía que atraviesa jurisdicción de Manaure, marcando un punto de quiebre en décadas de rencilla interclanil.

El encuentro reunió a miembros de los clanes Epieyú, procedentes de Alewa Los Monos en el corregimiento de Juan y Medio, con integrantes de la familia Pushaina. Toda la jornada estuvo bajo la dirección de Ramón Uriana Epieyú, quien en la tradición wayuu ostenta el rol de Alaülaa, es decir, tío mayor. Este liderazgo fue crucial para guiar el proceso de armonización y reparación que permitió avanzar hacia la reconciliación.

Lo más significativo del proceso fue que las familias optaron por resolver sus diferencias a través de los mecanismos propios de su cultura. Sin acudir a juzgados ni instancias judiciales ordinarias, ambas familias se acogieron a prácticas ancestrales basadas en la oralidad, la mediación de los mayores y la búsqueda colectiva del equilibrio social. Estos principios, profundamente enraizados en la cosmovisión wayuu, demostraron ser más efectivos que cualquier trámite legal externo.

Durante el acto, los asistentes acordaron cerrar definitivamente sus diferencias y priorizar el diálogo, el respeto y la preservación de la vida como fundamentos para reconstruir las relaciones entre los clanes. Para muchos, este paso representa algo más que el fin de un conflicto: es un mensaje poderoso de esperanza y reconciliación dirigido a las nuevas generaciones, reafirmando que los mecanismos tradicionales wayuu siguen siendo vigentes y efectivos.

Al terminar el encuentro, las familias elevaron una oración a Maleiwa, figura espiritual central en la cosmogonía wayuu, pidiendo bendiciones, unión y bienestar para sus comunidades en esta nueva etapa de convivencia. Así, en La Guajira, la persistencia de los mayores y la voluntad de sanar permitieron que treinta y un años de conflicto encontraran finalmente su desenlace.

Fuente original: Diario del Norte

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