Fallo judicial reabre el debate sobre la terminal de transporte que Riohacha necesita
Un juzgado de Riohacha anuló el acuerdo que permitía operar y mejorar la terminal de transporte actual. La decisión deja la puerta abierta para que la administración municipal replantee la solución a un problema que se agudiza mientras la ciudad crece sin orden. La infraestructura existente está obsoleta y no recibe inversión para modernizarse, generando molestias a los miles de viajeros diarios y complicando los planes de desarrollo turístico del distrito.
La sentencia del Juzgado Primero Administrativo de Riohacha que anuló el Acuerdo 026 de 2022 vuelve a poner sobre la mesa un asunto que la ciudad no puede seguir postergando: la necesidad urgente de una terminal de transporte moderna y funcional. Ese acuerdo, que había sido el marco legal para que se operara, diseñara, construyera y mantuviera la actual infraestructura, quedó sin efecto, dejando abierta la interrogante sobre qué sigue ahora.
La administración distrital enfrenta un reto importante. No basta con reconocer que hay un problema; necesita presentar respuestas claras y ejecutables. Para eso será fundamental trabajar con expertos en la materia, escuchar lo que la ciudad necesita y revisar lo que plantea el Plan de Ordenamiento Territorial. Es el momento de analizar la situación desde diferentes perspectivas: ¿tiene Riohacha los recursos propios para liderar la construcción de una nueva terminal? ¿Puede modernizar la existente? ¿Hay espacio para que la iniciativa privada vuelva a interesarse si se le brindan las garantías jurídicas necesarias?
Mientras se toman decisiones, Riohacha sigue creciendo sin orden. Los problemas de movilidad se hacen cada vez más visibles, no hay nuevas vías de acceso y la ciudad intenta impulsar el turismo como un motor de desarrollo económico. Pero con una terminal obsoleta y deteriorada, ese propósito queda cojo.
La infraestructura actual no está a la altura de lo que necesita una ciudad en movimiento. Recibe diariamente cientos de viajeros, funciona como punto de conexión para empresas de transporte que contribuyen con impuestos, pero carece de las mínimas condiciones para ofrecer un servicio digno. Lo preocupante es que quienes la administran no han invertido los recursos necesarios para mejorarla siquiera.
Este fallo judicial, lejos de ser un obstáculo, es una oportunidad. Abre la puerta para que Riohacha realmente se proponga cambiar esta realidad. Lo que sigue es que la administración municipal presente propuestas concretas, que los empresarios de transporte y la ciudadanía presionen por una solución, y que juntos encuentren el camino para que la terminal del distrito sea algo de lo que puedan enorgullecerse, no un espacio que todos prefieren abandonar lo antes posible.
Fuente original: Diario del Norte

