Falleció José Escobar, pionero del transporte y mensajería en La Guajira
José Escobar, transportista y empresario de mensajería que durante décadas conectó el norte y sur de La Guajira, falleció dejando nueve hijos y tres familias. Fue un hombre que se reinventó laboralmente ante los cambios tecnológicos, pasando del transporte turístico al servicio de mensajería con Electricaribe. Su legado perdura en la comunidad riohacha como símbolo de trabajo, lealtad y espíritu emprendedor.
Se fue José Escobar, un hombre que durante décadas fue sinónimo de movimiento y conectividad en La Guajira. Su muerte nos trae a la memoria aquellos versos de Miguel Hernández que hablan de la madrugada y la muerte que no perdona, versos que también el peruano César Vallejo conocía bien cuando escribía sobre los golpes duros de la vida. José vivió esos golpes y los transformó en oportunidades.
Fue Luis Mendoza Sierra, colega y cuñado de José, quien lo presentó en Riohacha. Desde ese primer encuentro, José abrió las puertas de su hogar y su corazón de manera desinteresada. Comenzó como transportador conectando el norte y sur de La Guajira en tiempos donde ni celulares ni internet existían. Se atrevió a llevar turistas del interior y del extranjero hacia lugares como el Cabo de la Vela, madrugadas de invierno, sin carreteras, guiándose muchas veces por baquianos wayuú para no perderse en la noche oscura de esos parajes lejanos.
Cuando llegó El Cerrejón la historia cambió. La explosión de competencia en transporte de empleados y servicios dentro de la mina hizo que José buscara nuevas alternativas. Así nació su empresa de mensajería, una iniciativa legal que unió por tierra el norte y sur guajiro. Contrató directamente con Electricaribe la distribución de recibos de energía fabricados en Riohacha, llevando comunicaciones escritas a los corregimientos del sur, incluyendo San Juan del Cesar, Villanueva y Urumita. Los madrugones se convirtieron en parte de su rutina diaria. Adquirió más vehículos, fortaleció sus servicios, pero cuando llegaron el celular e internet, el mundo cambió para siempre.
José era un hombre transparente y de paz, pero con carácter firme. Villanuevero devoto, hacía lo posible por estar presente cada 2 de febrero en honor a la Virgen de Candelaria. Tenía claridad en sus propósitos: la vida de trabajo, la lealtad familiar y la amistad sin titubeos. No se guardaba un no cuando algo no le parecía correcto.
Dejó sembrada su semilla en tres hermosas mujeres. Con Margarita Mendoza tuvo a Dania Vanessa, María Alejandra, Dimas José y Diego Alberto en Riohacha. Con Aldina Pimienta, en la Ranchería Dividivi, tuvo a Alcides José, Sohelia Antonia y Yussandry Elena. Y con la Negra Maestre en Villanueva, a María José y María Isabel. En total nueve hijos que hoy se unen en el dolor de su ausencia.
Desde Diario del Norte, medio que originalmente publicó esta despedida, se extiende el sentido pésame a toda la familia de José Eduardo Escobar Villero, un hombre que entendió que en La Guajira la vida se construye con trabajo, madrugadas y lealtad.
Fuente original: Diario del Norte


