Fajardo cierra la puerta a negociaciones y deja libre a su millón de votantes para segunda vuelta

Sergio Fajardo, quien obtuvo más de un millón de votos en la primera vuelta presidencial, se rehúsa a negociar con ninguno de los candidatos que disputan la segunda vuelta. A través de su "decálogo del millón", plantea condiciones claras para sus electores pero les da total libertad de voto. El exgobernador de Antioquia descarta volver a ser candidato electoral y se enfoca en fortalecer su partido Dignidad y Compromiso.
Desde su apartamento bogotano, con un recuerdo visual de Medellín de fondo, Sergio Fajardo mantiene la serenidad de quien se siente en paz con sus decisiones. Aunque quedó fuera de la contienda presidencial, el exgobernador dice con algo de humor que ahora recibe más solicitudes de entrevista que durante la campaña electoral. "Ahora todo el mundo sí quiere votar por mí", bromea. Los números lo respaldan: los 1.009.073 votos que cosechó lo posicionan como un actor político cuyo respaldo se cotiza al alza en la recta final hacia la segunda vuelta, donde tanto Abelardo de la Espriella como Iván Cepeda quisieran seducir a esa base electoral.
Pero Fajardo tiene un mensaje claro para quienes lo pretenden: no está en venta. Lanzó su "decálogo del millón" como una brújula para sus seguidores, estableciendo líneas rojas que incluyen el rechazo a la Constituyente del gobierno Petro y críticas a la "paz total". Sin embargo, cuando se trata de respaldar a alguno de los candidatos en pugna, su respuesta es tajante: "Yo no hice este decálogo para negociar con nadie. Yo no estoy negociando con nadie. Lo dicho, dicho está. No he borrado un trino ni he quitado un video". A sus electores les pide simplemente que lean, piensen y decidan con libertad, sin presiones ni rabia. "Todos son libres", afirma. "Fueron libres para votar por mí y hay personas que están conmigo que van a votar por uno o por otro, van a votar en blanco o no van a votar".
Mirando hacia adelante, Fajardo cierra definitivamente la puerta a futuras candidaturas electorales. Su energía la enfocará en fortalecer su partido Dignidad y Compromiso, en la formación de nuevos líderes y en mantener una voz política que se resista a la polarización que caracteriza el momento. Dice creer que muchos colombianos están de acuerdo con su postura, aunque "van a votar por un lado o por el otro, pero lo harán movidos por el miedo, la rabia o por alguna razón de esa naturaleza". En ese sentido, se propone trabajar desde la periferia del poder, sin las cadenas que genera una candidatura.
Durante la campaña, Fajardo sorprendió con una estrategia en redes sociales que lo llevó a TikTok y a adaptarse a nuevos lenguajes digitales. De esa experiencia habla con genuina fascinación: "Me parece fascinante, aprendí, me transformé. Soy profesor, matemático, científico, un curioso. Soy capaz de entender cosas y ese mundo me ha parecido fascinante". Es el tono de quien no se arrepiente de nada, ni de sus críticas directas a De la Espriella ni de su postura inflexible.
Respecto a quienes lo critican por habitar un "pedestal moral", Fajardo es directo pero sin confrontación: cada quien responde por sus actos. Menciona su libro "El poder de la decencia" y deja claro que no está en modo de ajuste de cuentas. "No estoy cobrando, ni tengo lista", señala. Lo que sí tiene es tiempo para otras pasiones: lectura, escritura sobre liderazgo, y por supuesto, montar en bicicleta como forma de descanso. Fajardo insiste en que seguirá participando en política, pero desde una posición de principios. Como dice: "nunca pierde quien lucha por sus principios, por sus convicciones, por sus ideales y por sus sueños".
Fuente original: El Colombiano - Colombia

