Explosión contra patrulla policial deja tres uniformados heridos en la vía Cúcuta-Pamplona

Un artefacto explosivo fue lanzado contra una unidad móvil de la Policía Nacional en Norte de Santander el martes, volcando completamente el vehículo. Tres policías resultaron heridos: el Intendente Johan Vásquez Castro, el Subintendente Edwin Guerrero Duarte y la Patrullera Karen Liceth Estrada Salazar. Debido a la gravedad de las lesiones y el riesgo de nuevos ataques, los uniformados fueron trasladados en una tanqueta blindada hasta Cúcuta para recibir atención quirúrgica especializada.
Un ataque con explosivos de alto poder golpeó a la Policía Nacional en Norte de Santander este martes. Criminales sin identificar lanzaron un artefacto contra una patrulla que se movilizaba por el kilómetro 77 de la vía Cúcuta-Pamplona, muy cerca del peaje de Pamplonita. La detonación fue inmediata y devastadora: la onda expansiva volcó por completo el vehículo policial sobre un costado de la carretera.
Lo que pasó después mostró el lado humano de los colombianos en medio de la angustia. Transportadores de carga pesada que circulaban por la zona grabaron las imágenes del caos posterior a la explosión. Sin esperar, varios ciudadanos y conductores se detuvieron para ayudar a los policías a salir del vehículo volcado. Fue un acto de solidaridad espontáneo en un momento de tensión extrema.
Tres uniformados quedaron heridos con contusiones por el impacto: el Intendente Johan Vásquez Castro, el Subintendente Edwin Guerrero Duarte y la Patrullera Karen Liceth Estrada Salazar. Lo que vino después fue una carrera contra el reloj para salvar sus vidas. El hospital de Pamplona no tenía la capacidad quirúrgica para atender la gravedad de las lesiones, así que había que trasladarlos a otro lugar.
La evacuación se convirtió en una operación de máxima seguridad. Las agencias de inteligencia militar y policial descartaron una extracción aérea por las condiciones del terreno y rechazaron usar ambulancias convencionales por miedo a que los atacantes perpetraran un nuevo atentado. La solución fue arriesgada pero efectiva: los tres pacientes fueron asegurados dentro de una tanqueta blindada de la Fuerza Pública. En ese vehículo atravesaron la cordillera custodiados hasta llegar a la Clínica Medical Duarte en Cúcuta, donde finalmente recibieron la atención especializada que necesitaban.
El ataque es un recordatorio del riesgo constante que enfrentan los uniformados en zonas de conflicto del país. Mientras avanza la investigación para identificar a los responsables, quedan las preguntas sobre quién ordenó este acto de violencia y qué pretendía conseguir.
Fuente original: Seguimiento

