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Exministro Acosta pide frenar el gasto público para que el Banco de la República no tenga que subir más las tasas

Fuente: Portafolio - Economía
Exministro Acosta pide frenar el gasto público para que el Banco de la República no tenga que subir más las tasas
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El exministro de Minas y Energía, Amylkar Acosta, criticó que el gobierno siga gastando sin control mientras el Banco de la República sube las tasas de interés para controlar la inflación. La renuncia del ministro de Hacienda a la junta directiva del banco refleja las tensiones entre ambas instituciones. Acosta advierte que sin disciplina fiscal, la lucha contra la inflación recaerá en tasas cada vez más altas, lo que afecta el bolsillo de todos los colombianos.

El exministro Amylkar Acosta lanzó una advertencia incómoda sobre lo que está pasando en Colombia: mientras el gobierno sigue gastando a manos llenas, el Banco de la República está obligado a apretar las riendas con subidas en las tasas de interés. Y eso, a largo plazo, afecta directamente su hipoteca, su crédito de consumo y sus ahorros.

Lo que encendió las alarmas fue la renuncia del ministro de Hacienda, Germán Ávila, a la junta directiva del banco central el 31 de marzo. Ávila no estuvo de acuerdo con la decisión de subir la tasa de intervención en 100 puntos básicos (una medida de cambio en tasas de interés) hasta llegar al 11,25%. Según Acosta, esto expone un conflicto de fondo: el gobierno no está controlando su gasto público, así que el banco tiene que frenar la inflación usando su única herramienta disponible, que es justamente subir esas tasas.

Los números que menciona Acosta son preocupantes. La deuda pública pasó de 1.031 billones de pesos en enero de 2025 a 1.205 billones en el mismo mes de 2026. Eso significa 170 billones de pesos más en solo un año. Al mismo tiempo, el salario mínimo subió 23,7%, lo que presiona los costos y aviva las expectativas de inflación. Agregue a esto la crisis energética en el Golfo Pérsico, que encarece petróleo y fertilizantes, y tiene la tormenta perfecta.

Lo que Acosta resalta es que la Constitución de 1991 sacó al banco central de las garras del ministerio de Hacienda para darle independencia. No es que el banco actúe sin coordinación con el gobierno, pero tampoco debe obedecerle. La Corte Constitucional fue clara en esto: el banco debe ejercer sus funciones "sin injerencias de las ramas del poder público". Dicho de otra forma, si el gobierno quiere que el banco baje las tasas, primero tiene que dejar de gastar como si el dinero fuera inagotable.

Acosta subraya que el Banco Central Europeo y la Reserva Federal de Estados Unidos mantienen tasas estables precisamente porque sus gobiernos controlan el gasto. Colombia no tiene ese lujo. Aquí, sin disciplina fiscal, el banco no tiene opción: tiene que subir tasas para mantener la inflación bajo control, y eso frena el crecimiento económico y encarece el crédito para todos.

Fuente original: Portafolio - Economía

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