Europa le dice 'no' a Trump: países cierran sus cielos a operaciones militares contra Irán

Austria, España, Italia, Francia y Suiza han rechazado solicitudes estadounidenses para usar su espacio aéreo en operaciones contra Irán. Las negativas se basan en neutralidad constitucional, derecho internacional y acuerdos militares previos. Trump ha amenazado con represalias comerciales y hablado de abandonar la OTAN ante la falta de apoyo europeo.
La alianza transatlántica enfrenta una nueva tensión. Varios gobiernos europeos han comenzado a decir que no a Washington en su campaña militar contra Irán, rechazando el uso de sus territorios para operaciones de combate. Austria fue el más reciente en confirmarlo este jueves 2 de abril, pero España, Italia, Francia y Suiza ya habían tomado decisiones similares, poniendo límites a una cooperación que Donald Trump esperaba incondicional.
El portavoz del Ministerio de Defensa austriaco, Marcel Taschwer, explicó la negativa con claridad: "Austria debe rechazar sobrevuelos, debido a su neutralidad, cuando su espacio aéreo es usado por una de las partes de un conflicto". Vienna ha rechazado varias solicitudes estadounidenses sin revelar el número exacto. Esta posición responde a la neutralidad austriaca establecida en su Constitución desde 1955, un compromiso que impide participar en alianzas militares o permitir el uso del territorio para operaciones bélicas.
En España, el Gobierno de Pedro Sánchez tomó una posición más contundente. El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, advirtió desde principios de marzo que las bases conjuntas de Rota y Morón no podrían utilizarse para ataques contra Irán. Sánchez fue más allá: según reportó El País, el lunes 30 de marzo el Gobierno español cerró completamente su espacio aéreo a aviones estadounidenses con fines militares. En el Congreso, Sánchez afirmó que "todos los planes de vuelo que contemplan acciones relacionadas con la operación en Irán han sido rechazados". Esta firmeza molestó a Trump, quien ordenó trasladar aproximadamente quince aeronaves de las bases españolas a Alemania. El secretario de Estado, Marco Rubio, calificó la decisión como "muy decepcionante".
Italia navegó entre la ambigüedad y la acción. El Ministerio de Defensa italiano desautorizó la escala de "algunos bombarderos estadounidenses" en la base de Sigonella en Sicilia durante la última semana de marzo. El Gobierno de Giorgia Meloni, a pesar de ser aliada ideológica de Trump, recordó que los acuerdos de seguridad vigentes desde los años 50 limitan el uso de instalaciones estadounidenses a operaciones logísticas y de entrenamiento, no como plataforma de combate sin aprobación parlamentaria previa. Roma evitó represalias de Washington aclarando que sus relaciones seguían siendo "sólidas".
Francia tampoco fue del todo cooperativa. Aunque París no cerró su espacio aéreo de forma generalizada, se negó a permitir que Israel utilizara su cielo para transportar armas estadounidenses destinadas a la guerra. Este fue, según Reuters, el primer rechazo de este tipo desde el inicio del conflicto. Israel respondió suspendiendo todas las compras de armamento francés. Trump escribió en Truth Social que Francia había sido "muy poco colaborativa", pero el Elíseo defendió su decisión como coherente con su política exterior.
Suiza, el Estado neutral por excelencia, rechazó selectivamente la mayoría de solicitudes estadounidenses. Entre el 5 y el 23 de marzo, la Oficina Federal de Aviación Civil recibió once peticiones para sobrevolar territorio suizo hacia Medio Oriente: solo cuatro fueron aprobadas, una fue retirada y el resto denegadas. Berna justificó que su ley de neutralidad prohíbe el tránsito de aeronaves militares de Estados en conflicto, limitando los vuelos estadounidenses a propósitos comerciales, humanitarios o médicos.
Estas negativas europeas han generado fricción con una administración Trump que esperaba total alineamiento. El presidente republicano ya amenazó el miércoles con la posibilidad de retirarse de la OTAN, calificando a inicios de marzo de "cobardes" a los aliados por su falta de apoyo. La tensión refleja una realidad compleja: mientras algunos aliados como Reino Unido y Alemania mantienen sus bases abiertas, otros priorizan sus compromisos constitucionales y acuerdos internacionales sobre la presión estadounidense.
Fuente original: France 24 - Medio Oriente



