Europa apuesta fuerte a la energía nuclear: 200 millones de euros y un giro estratégico tras años de rechazo

La Unión Europea reconoce que alejarse de la energía nuclear fue un error y busca recuperarse. La Comisión Europea anunció 200 millones de euros para impulsar reactores modulares pequeños. Francia lidera esta cumbre mundial argumentando que la nuclear es clave para la independencia energética europea en medio de conflictos en Oriente Medio y Ucrania que han desestabilizado mercados de petróleo y gas.
Francia tomó la iniciativa este martes 10 de marzo en París para cambiar el rumbo de Europa respecto a la energía nuclear. En la Cumbre Mundial de Energía Nuclear, el presidente Emmanuel Macron presentó la transición energética del continente como un asunto de independencia política y económica. Su discurso fue claro: Europa necesita fortalecer los 450 reactores nucleares activos en el mundo y construir nuevos, especialmente los pequeños reactores modulares, para romper la dependencia de combustibles fósiles y, con eso, ganar autonomía frente a presiones geopolíticas.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, respaldó el llamado francés con cifras concretas. Anunció una inversión de 200 millones de euros para materializar estos pequeños reactores a principios de 2030. Von der Leyen fue contundente al admitir lo que muchos evitan: "Europa cometió un error estratégico al alejarse de una fuente fiable y asequible de energía baja en emisiones". Para dimensionar el retroceso, recordó que en 1990 un tercio de la electricidad europea provenía de plantas nucleares, mientras hoy ese porcentaje bajó al 15 por ciento.
El giro europeo ocurre en un contexto de crisis energética real. Los conflictos en Oriente Medio y la guerra en Ucrania han disparado los precios del petróleo y el gas, dejando claro cuán vulnerable es el continente cuando depende de suministros exteriores. Rusia controla alrededor del 15 por ciento del uranio que usa la Unión Europea, aunque Francia es aún más vulnerable al importar el 39 por ciento de su uranio enriquecido desde Moscú en 2025. Otros proveedores como Canadá y Kazajistán ofrecen alternativas, pero el mensaje es inequívoco: diversificar fuentes de energía es ahora una prioridad de seguridad nacional.
No es casual que Grecia anuncie en la misma cumbre la creación de un comité para estudiar pequeños reactores nucleares. Europa está recalculando su apuesta energética. Los fantasmas del pasado siguen presentes: Fukushima en 2011 y Chernóbil en 1986 marcaron la memoria colectiva. Alemania, por ejemplo, eliminó gradualmente sus reactores por temores públicos a la seguridad y cerró su última central en 2023. Pero líderes como Macron argumentan que la tecnología ha avanzado significativamente desde entonces y que los beneficios ahora superan los riesgos.
Rafael Grossi, director del Organismo Internacional de la Energía Atómica, señaló un cambio de percepción fundamental: "Hubo una época en la que la financiación de la energía nuclear estaba prohibida, como si fuese una actividad delictiva". Hoy, con un acuerdo con el Banco Mundial en 2025, eso está cambiando, aunque Grossi reconoce que persisten desafíos tecnológicos y ambientales. Macron estimó que fortalecer el sector nuclear podría crear medio millón de empleos adicionales en Europa, llevando los 900 mil trabajadores actuales a 1,4 millones.
El dinero europeo busca reducir riesgos para inversores privados. Los 200 millones de euros provendrán del Régimen de Comercio de Emisiones de la Unión Europea. Macron también propuso estandarizar diseños de reactores en todo el continente, algo que beneficiaría especialmente al gigante nuclear francés EDF. La meta es clara: posicionar a Europa como polo mundial en energía nuclear de nueva generación mientras recupera el tiempo perdido en decisiones que hoy reconocen como estratégicamente equivocadas.
Fuente original: France 24 - Europa



