Estudiantes riohadenses ganan reto con proyecto de energía limpia para comunidades wayuu

Cinco estudiantes de la Institución Educativa Livio Reginaldo Fischione ganaron un reto de energía limpia con "Solara", un proyecto que combina paneles solares y molinos de viento para mejorar el acceso al agua en comunidades wayuu. La iniciativa fue seleccionada entre quince colegios y representa una solución innovadora para una de las problemáticas más críticas de La Guajira. El grupo ya explora llevarlo a una comunidad concreta durante el próximo año.
Con una propuesta pensada directamente en las necesidades de las comunidades indígenas de La Guajira, cinco estudiantes de décimo y undécimo grado de la Institución Educativa Livio Reginaldo Fischione se llevaron el primer lugar en un reto de energía limpia impulsado por el ministerio de Minas y Energía. Gabriela Ramos López, Antonio Jesús Ramo Urán, Eduardo Lacouture Pérez, Andrés Acosta y José Ángel Ordóñez Riveira presentaron "Solara", un proyecto que se destaca por su enfoque en solucionar un problema que afecta profundamente a la región: el acceso y almacenamiento de agua.
El camino hacia el triunfo no fue rápido ni fácil. Iniciialmente participaron quince colegios en la convocatoria realizada a través de la Cámara de Comercio de La Guajira. De ese número, cinco instituciones avanzaron a la etapa final que se realizó el 3 de junio en Riohacha. Los estudiantes compitieron con propuestas de alto nivel provenientes de colegios como Helión Pinedo, Divina Pastora, Marcelo Graziosi y Luis Antonio Robles de Camarones. Antes de presentar sus ideas, los participantes recibieron talleres en emprendimiento, prototipado y energías renovables que les permitieron fortalecer sus propuestas.
"Solara" busca crear un ciclo sostenible mediante la combinación de energía solar y eólica para mejorar jagüeyes y molinos en territorio wayuu. La solución incluye paneles solares flotantes que disminuyen la temperatura del agua y reducen la evaporación causada por las altas temperaturas del departamento, además de molinos de viento conectados a bombas de corriente directa que permiten extraer agua de pozos hacia reservorios, garantizando un suministro más constante. Según los jóvenes, el sistema mantendría la calidad del agua y permitiría una mejor gestión en zonas alejadas donde el acceso es limitado.
Raúl Henríquez Soleno, docente que orientó al equipo, destacó el trabajo colaborativo de los estudiantes. El profesor explicó que inicialmente no se conocían bien entre ellos, pero durante el proceso aprendieron a distribuir tareas, elaborar bocetos y hacer ajustes hasta llegar a un prototipo sólido. Para los jóvenes, más allá del reconocimiento, la experiencia significó adentrarse en temas de energías renovables, presentación de proyectos y construcción de prototipos.
Lo más importante es que el proyecto ya comienza a traspasar las paredes del colegio. Durante la final, una persona interesada en iniciativas sociales se acercó para conocer detalles y explorar la posibilidad de implementar la propuesta en una comunidad real, incluso se mencionó una ranchería hacia la vía a Valledupar como posible punto de inicio. El equipo planea convertir a "Solara" en proyecto de grado durante el próximo año, lo que implicará recopilar más información, mejorar el diseño y evaluar su viabilidad en el terreno.
Para uno de los estudiantes, el proyecto representa una forma de "aportar a la reivindicación del derecho al agua en comunidades indígenas". Esa motivación es precisamente la que la institución busca fomentar en sus estudiantes de básica secundaria y media a través del área de Ecología, donde vienen trabajando proyectos por etapas desde noveno grado. El mensaje es claro: en un departamento donde el agua sigue siendo una de las mayores necesidades, las soluciones pueden nacer desde las aulas cuando la educación se conecta con la realidad del territorio.
Fuente original: La Guajira Hoy


