Escalada de ataques en Ucrania: Rusia mata civiles en Odessa mientras Moscú acusa a Kiev sin pruebas

Rusia intensificó sus ataques aéreos contra Ucrania el lunes 6 de abril, dejando al menos tres muertos en Odessa incluyendo una niña de dos años. Simultáneamente, Moscú acusó a Ucrania de colocar explosivos cerca de un gasoducto en Serbia, aunque sin evidencia concluyente. En la región de Luhansk controlada por Rusia, más de 40 mineros quedaron atrapados tras un ataque a una mina de carbón que las autoridades rusas atribuyen a Ucrania.
La ciudad portuaria de Odessa amaneció enlutada este lunes. Un ataque con drones rusos dejó al menos tres personas muertas, entre ellas una niña de dos años, según confirmaron autoridades ucranianas. Oleh Kiper, gobernador regional de Odessa, reportó en Telegram que "durante la noche, Odessa sufrió otro fuerte ataque del enemigo". Los bombardeos no solo cobraron vidas: también dañaron edificios residenciales, un jardín infantil e infraestructura energética vital. La empresa de energía DTEK informó que alrededor de 16.700 hogares quedaron sin electricidad, con daños de tal magnitud que las reparaciones tomarían tiempo.
El presidente Volodímir Zelenski amplió el balance de víctimas en redes sociales, indicando que más de diez personas fueron hospitalizadas, incluida una mujer embarazada y dos niños menores de un año. Según el mandatario, Rusia lanzó al menos 140 drones durante los ataques nocturnos, golpeando infraestructura energética en Chernihiv, Sumy, Járkiv y Dnipro. El presidente reiteró su advertencia: "Rusia no tiene intención de detenerse". Los números que presentó resultaron alarmantes: solo en la última semana, Moscú ha lanzado más de 2.800 drones de ataque, casi 1.350 bombas planeadoras y más de 40 misiles de varios tipos. Odessa, crucial como puerto de exportación de granos y productos ucranianos, continúa siendo blanco recurrente de ataques.
No fue la única ciudad bombardeada. Jersón, en el sur, también sufrió ataques que causaron la muerte de una mujer de edad avanzada y dejaron hospitalizadas a otras tres mujeres de 86, 79 y 44 años, según reportó Oleksandr Prokudin, jefe de la administración militar regional. Las víctimas presentaban lesiones por metralla, conmoción cerebral y trauma craneal. Desde que comenzó la invasión hace más de cuatro años, la ONU ha documentado más de 15.000 muertos civiles en Ucrania.
Mientras Rusia atacaba, Ucrania respondió con sus propios ataques aéreos. Moscú aseguró que derribó 148 drones ucranianos en tres horas, principalmente sobre zonas del centro y sur ruso. El impacto fue significativo: casi medio millón de hogares quedaron sin electricidad según las autoridades rusas. Novorossiysk, uno de los principales puertos rusos en el mar Negro y punto clave para exportaciones de petróleo, resultó dañado con ocho personas heridas, dos de ellas niños. En Crimea, la península anexionada por Rusia en 2014, el gobernador de Sebastopol informó de cuatro ataques con drones durante el día.
En la región de Luhansk, bajo control ruso en el este ucraniano, un incidente diferente captó la atención. Más de 40 mineros quedaron atrapados bajo tierra después de que fuerzas ucranianas atacaran la mina de carbón Bilorichenska, según denunció Leonid Pasechnik, funcionario designado por Moscú. El ataque dañó una subestación eléctrica. Pasechnik afirmó que se había establecido contacto con los mineros y que contaban con agua potable mientras equipos de rescate trabajaban en su liberación.
En el frente diplomático, Moscú lanzó acusaciones sin respaldo sólido. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, señaló a Ucrania de haber colocado explosivos cerca del gasoducto TurkStream en Serbia, que transporta gas ruso hacia Hungría. Sin embargo, admitió que "no existen pruebas fehacientes sobre quién puede estar detrás". Peskov argumentó que Kiev tenía "implicación directa" en sabotajes previos contra infraestructura energética, aunque reconoció la falta de evidencia en este caso específico. Desde Kiev respondieron categóricamente. El portavoz de Exteriores ucraniano, Gueorguí Tijí, rechazó en redes sociales cualquier vinculación: "Rechazamos categóricamente los intentos de vincular falsamente a Ucrania con el incidente de explosivos encontrados cerca del gasoducto TurkStream en Serbia". Tijí sugirió que podría tratarse de una "operación de falsa bandera rusa como parte de la fuerte injerencia de Moscú en las elecciones húngaras".
Fuente original: France 24 - Europa



