EPS Mutual Ser: cuando la salud se convierte en sufrimiento adicional para los más vulnerables
Las quejas contra la EPS Mutual Ser no son casos aislados sino problemas sistemáticos que afectan principalmente a pacientes con enfermedades graves que viajan desde el interior para recibir tratamiento. Aunque ha habido mejoras en transporte gracias a la presión pública, persisten denuncias sobre hostales inadecuados y alimentación deficiente. La responsabilidad recae en la propia EPS para tomar decisiones inmediatas sin esperar sanciones.
Hace algún tiempo, cuando empezaron a llegar los primeros reclamos sobre el servicio de la EPS Mutual Ser, era fácil pensar que se trataba de situaciones puntuales. El sistema de salud es complejo y atiende a miles de personas, así que algunos traspiés parecían comprensibles. Pero lo que parecía una excepción se ha convertido en patrón, y eso es lo que debe preocuparnos de verdad.
Las denuncias no cesan, y golpean donde más duele: en quienes están más enfermos, más vulnerables, más solos. Estamos hablando de pacientes con enfermedades que ponen en riesgo sus vidas, gente que todos los días pelea una batalla silenciosa contra el cuerpo. Y encima de eso, tienen que lidiar con transportes inadecuados, sitios para dormir degradantes y comida que falla en lo más básico.
Ciudadanos del Sur de Bolívar y otras regiones de la Costa Caribe se desplazan hasta Cartagena o Barranquilla porque sus vidas dependen de ello. Vienen buscando tratamientos que pueden significar la diferencia entre seguir en este mundo o no. Lo menos que se merecen es ser tratados como seres humanos. Punto.
Hay que reconocer que algunas cosas han mejorado. Gracias a que organizaciones como la Veeduría en Salud Color Esperanza no han bajado la guardia, el servicio de transporte ha tenido cambios. Eso prueba que cuando hay presión y voluntad, las soluciones existen. Pero la tranquilidad es prematura porque otros problemas siguen sin resolverse.
Los hostales donde alojan a estos pacientes y sus acompañantes siguen siendo denunciados por condiciones deplorables. Las personas que se quedan allí hablan de espacios inapropiados y comida que está lejos de cumplir lo mínimo en calidad y dignidad. Son señalamientos graves que no pueden seguir siendo ignorados como si nada.
Lo difícil de entender es cómo la EPS puede mantener contratos con operadores que los propios usuarios critican constantemente. Es especialmente grave cuando se trata de personas en condición de vulnerabilidad, enfermas, que dependen completamente del sistema para poder continuar sus tratamientos.
La EPS Mutual Ser no tiene que esperar a que las autoridades la sancionen o investiguen para actuar. La verdadera responsabilidad social significa tomar decisiones ahora mismo, exigirle más a sus contratistas y garantizar que cada paciente viva en condiciones dignas. Los números en un contrato no son suficiente. Detrás de cada queja hay una persona luchando por vivir, y eso merece humanidad de verdad.
Fuente original: Las Noticias Cartagena

