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En Segovia convirtieron a las águilas en aliadas: así vecinos protegen la fauna de sus montañas

Fuente: Telemedellín

En el nordeste antioqueño, habitantes de la vereda El Pescado en Segovia se convirtieron en guardianes de la vida silvestre a través del proyecto Grandes Rapaces. Durante tres años, esta iniciativa ha movilizado a la comunidad para monitorear especies de fauna, especialmente águilas arpías, usando herramientas como cámaras y binóculos. Con respaldo de la alcaldía local y la Fundación Quintana, el trabajo voluntario continúa fortaleciendo grupos de guardabosques comunitarios.

En las montañas del nordeste antioqueño pasó algo que no es común: la gente dejó de ver a las águilas como animales lejanos y distantes para convertirse en sus principales defensores. Todo esto gracias a Grandes Rapaces, un proyecto de conservación que funciona en Segovia con un modelo peculiar donde son los mismos habitantes quienes se encargan de monitorear y proteger la fauna del territorio.

El proyecto lleva tres años trabajando en la vereda El Pescado, un lugar donde la presencia del águila arpía fue el punto de partida para iniciar un proceso de conservación diferente, uno basado en la participación activa de la comunidad. Los vecinos ahora participan en recorridos regulares por el bosque, monitorean especies y reportan lo que encuentran, armados con cámaras, binóculos y mucho entusiasmo por aprender sobre los ecosistemas que los rodean.

Lo interesante del modelo es que funciona de manera voluntaria, sin obligaciones ni presiones. La idea es despertar en las personas el interés genuino por los ecosistemas que los rodean y hacerlos sentir parte de la solución. Varios habitantes se han sumado a las labores y hoy son ellos quienes reportan avistamientos y cambios en la fauna local.

Para mantener el proyecto en marcha y fortalecerlo, la iniciativa cuenta con el apoyo de la alcaldía de Segovia y de la Fundación Quintana, que trabajan juntas para consolidar estos grupos de guardabosques comunitarios. Con este respaldo, la labor de monitoreo que hacen los habitantes sigue adelante, demostrando que la conservación funciona mejor cuando es la misma comunidad quien se siente responsable del territorio.

Fuente original: Telemedellín

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