En San Andrés, una casa centenaria preserva el legado de un maestro carpintero que marcó el archipiélago

En el Carpenter Yard de San Andrés se levanta la casa que construyó Palmerston Coulson Smith en 1896, un legendario carpintero que edificó más de cincuenta estructuras y fue famoso por sus goletas caribeñas. Hoy su nieto, Palmerston Bryan Coulson, ha convertido esa vivienda en Casa Navegart, un espacio cultural donde se preserva y comparte la memoria raizal del archipiélago. La posada no es solo un negocio turístico, sino un acto de resistencia cultural que mantiene viva la autenticidad de San Andrés ante los cambios de la isla.
Sobre la Avenida Antioquia en San Andrés reposa una casa de madera blanca con marcos azul turquesa que trasciende lo arquitectónico. Es la herencia tangible de un hombre que con sus manos escribió parte de la historia del archipiélago. En ese sector conocido como Carpenter Yard vive una memoria que sigue contando historias.
Todo arranca con Palmerston Coulson Smith, llamado cariñosamente 'Uncle Paly' por los isleños. Nacido en 1896 en Bluefields, Nicaragua, llegó a San Andrés con un talento excepcional para la carpintería que lo hizo legendario. Construyó más de cincuenta casas y edificios en el archipiélago con una marcada influencia del estilo inglés caribeño. Entre sus obras figuran la casa del intendente y el convento de María Inmaculada en Providencia, que fue destruido por el huracán Iota en 2020. Pero su verdadera gloria navegó sobre las aguas: fue constructor de goletas icónicas como la Persistence, Deliverance, Endurance, Resistance y Reform. Estas embarcaciones transportaban pasajeros, materiales y alimentos, y llevaban a los niños isleños a estudiar a Colón, Cartagena y Costa Rica.
'Uncle Paly' fue además miembro muy activo de la Iglesia de la Misión Cristiana de North End, que fundó con su familia en 1911. El sector donde trabajaba con otros maestros carpinteros mantiene hasta hoy su nombre: Carpenter Yard, expresión del creole isleño que significa el patio de los carpinteros.
Más de cien años después, ese mismo solar alberga una historia de continuidad que rompe con la velocidad del cambio. Palmerston Bryan Coulson, nieto de 'Uncle Paly' y gestor cultural, vive en la casa que edificó su abuelo y la ha transformado en Casa Navegart, un espacio donde confluyen la cultura y la hospitalidad auténtica. El nombre es un homenaje directo a las goletas del abuelo, una fusión entre navegación y arte. El interior respira con obras de artistas locales y del mismo Palmerston Bryan, quien es también artista plástico. Se destacan las goletas en miniatura del artesano Orlando Taylor, conocido como 'Sonsón', quien reproduce con extraordinario detalle las mismas embarcaciones que navegaban estas aguas décadas atrás.
Para los raizales de Providencia que deben viajar a San Andrés por trámites médicos o administrativos, Casa Navegart se ha convertido en una embajada informal, un segundo hogar donde suena el creole, el inglés criollo caribeño propio de las islas. Ese detalle no pasa desapercibido para los visitantes de otras tierras. Escuchar el creole entre sus paredes resulta fascinante para turistas nacionales e internacionales. Lo que para los raizales es cotidiano, para el forastero es una ventana abierta a una cultura auténtica y distinta.
Para Palmerston Bryan, hospedar a sus visitantes en la casa del abuelo no es simplemente un negocio. Es un acto deliberado de preservación cultural. Cada huésped que cruza esa puerta enmarcada en turquesa, que descansa en la galería de madera y escucha las historias de la familia, se lleva consigo una parte de memoria raizal que de otro modo podría diluirse en el tiempo.
En una isla que ha cambiado profundamente desde los tiempos de 'Uncle Paly', Casa Navegart funciona como un ancla. No es nostalgia pegada al pasado, sino presencia viva. La cultura ancestral de San Andrés no está encerrada en un museo sino que sucede, se respira y se comparte desde una casa de madera que lleva más de un siglo de pie, tan firme como las goletas que la hicieron posible.
Fuente original: El Isleño