En Johnny Cay, la moda isleña desfiló entre arena y brisa caribeña

El Caribbean Model Fashion Fest cerró su edición con una pasarela en la playa de Spratt Bight, donde modelos lucieron las tendencias de la temporada bajo la estética tropical. El evento, que cumple ocho años, se consolida como una iniciativa cultural que suma a jóvenes, diseñadores y artistas locales de San Andrés. La lluvia misma se integró al desfile, recordando la impredecibilidad festiva del Caribe.
Cuando la brisa salada se pegaba a la piel y la arena corralina se colaba por todos lados, San Andrés vivió un espectáculo que ya es suyo: la pasarela infinita del Caribbean Model Fashion Fest (CMFF) desplegada en Spratt Bight. El escenario no pudo ser mejor elegido. Frente a The Islander, con ese horizonte caribeño que parece no terminar nunca, modelos y modeladoras desfilaron sus mejores movidas luciendo las tendencias para la temporada. A ritmo de zouk y afrobeats, el público se deleitó con una explosión de colores y estilos que respiran Caribe.
Las colecciones presentadas en esta jornada final fueron un retrato vivo de qué significa vivir en estas islas. Predominaron los blancos y tonos claros, destellos dorados, el rojo vibrante y el azul del mar que rodea todo. La belleza de los diseños se mezcló con la identidad del lugar de una forma que solo sucede cuando la moda nace desde adentro, cuando se lleva en la sangre. Incluso la llovizna que cayó a mitad de la tarde se convirtió en parte del show, bautizando los diseños y recordándole a todos que el trópico es impredecible, húmedo y festivo.
Lo que sucedió en Spratt Bight trasciende cualquier desfile común. El CMFF es un festival que llegó para quedarse, construido a pura resistencia y pasión durante ocho años. Aquí no hubo grandes presupuestos de multinacionales, sino gente de la calle que le metió ganas, empresarios locales, diseñadores, DJs, artistas y medios isleños dispuestos a armar algo que realmente importa en San Andrés. Merece que se le reconozca, que se le cuide y que se le siga apoyando como lo que es: una iniciativa que está transformando vidas.
Lo más importante es que esta pasarela está tejiendo comunidad. Vincula a decenas de jóvenes, adultos y creadores que encuentran en el festival un objetivo, disciplina y una vía real para construir su futuro. Al final, el CMFF no se termina cuando bajan los últimos modelos de la arena. La pasarela continúa, infinita, hacia adelante.
Fuente original: El Isleño


