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En el sur de Bolívar, acceder a la salud se convierte en una batalla diaria para usuarios de Mutual SER EPS

Fuente: Las Noticias Cartagena

Cientos de afiliados a Mutual SER EPS en el sur de Bolívar enfrentan obstáculos constantes para acceder a servicios de salud: autorizaciones que no llegan, medicamentos demorados y trámites interminables. La Veeduría en Salud Color Esperanza documenta quejas recurrentes en varios municipios de la región y respalda la solicitud de cambios en la coordinadora y gestoras locales de la EPS. Aunque reconocen problemas estructurales del sistema, subrayan que el personal local tiene responsabilidad de acompañar y facilitar el acceso a los derechos de los pacientes.

En el sur de Bolívar, la salud se ha convertido en algo que parece más una carrera de obstáculos que un derecho garantizado. Para cientos de usuarios de Mutual SER EPS, acceder a servicios médicos básicos es hoy una lucha diaria que muchos describen como una verdadera súplica. Desde la Veeduría en Salud Color Esperanza han documentado durante meses un patrón de quejas que no deja de crecer: autorizaciones que nunca llegan, medicamentos que se demoran semanas, trámites que parecen no tener fin y pacientes que deben madrugar desde las cuatro de la mañana solo para intentar obtener una respuesta sobre sus necesidades más urgentes.

Lo que más alarma es que estas denuncias no vienen de un solo municipio. Se repiten en distintos rincones de la región, lo que sugiere un problema más profundo en cómo se está manejando la atención a los afiliados. El descontento es generalizado y refleja una comunidad que siente que no está siendo atendida como merece.

Por eso, la Veeduría ha decidido respaldar públicamente la solicitud de los usuarios que piden a la gerencia de Mutual SER EPS en Bolívar y al doctor Galo Viana que evalúen el retiro de la coordinadora del Sur de Bolívar y de las gestoras municipales que representan a la EPS en la región. No se trata de una persecución personal, aclaran. Es simplemente escuchar a una comunidad que siente que no está siendo tratada con la humanidad ni la eficiencia que corresponde.

Es verdad que muchos de los problemas que enfrentan los pacientes tienen raíces en deficiencias estructurales del sistema de salud colombiano. Por ejemplo, servicios especializados que solo están disponibles en Cartagena cuando la gente vive en pueblos más pequeños. Pero eso no exime de responsabilidad a quienes trabajan localmente en la EPS. Ellos tienen la obligación de acompañar a los usuarios, orientarlos y facilitar el camino para que accedan a los servicios que les corresponden por derecho.

Los pacientes no deberían sentirse obligados a rogar por una autorización o un transporte médico. Tampoco deberían percibir indiferencia cuando atraviesan momentos difíciles relacionados con su salud o la de sus seres queridos. La confianza entre la comunidad y las instituciones se construye con respuestas rápidas, con respeto y con sensibilidad humana. Cuando esos elementos desaparecen, la relación comienza a fracturarse.

El mensaje de los usuarios del sur de Bolívar es claro: quieren cambios, quieren ser escuchados y quieren que su derecho a la salud sea tratado con la importancia que merece. Ignorar ese clamor sería un grave error. Escucharlo y actuar podría ser el primer paso para recuperar la confianza de quienes durante demasiado tiempo han sentido que están solos frente a sus necesidades más urgentes.

Fuente original: Las Noticias Cartagena

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