En democracia, los ciudadanos eligen su futuro: reflexión sobre responsabilidad electoral

Cada elección es una oportunidad para elegir mandatarios que gobiernen con capacidad y credibilidad, pero requiere análisis cuidadoso de antecedentes y programas de gobierno. Los electores tienen responsabilidad sobre los resultados de sus elecciones, positivos o negativos. En segunda vuelta presidencial, es fundamental que ambos candidatos respeten el resultado electoral y que los ciudadanos voten con criterio, no por emoción o clientelismo.
Cada cuatro años, los colombianos tenemos en nuestras manos una responsabilidad que no se puede tomar a la ligera: elegir quiénes van a gobernar a nivel nacional, departamental, distrital y municipal. No es un acto aislado ni sin consecuencias. La elección de un mandatario o representante debe basarse en sus antecedentes, capacidad intelectual, experiencia relevante y la claridad de su propuesta de gobierno. Si acertamos, podemos tener un gobierno que sirva. Si nos equivocamos, cargamos con los resultados.
El problema es que muchas veces votamos movidos por la emoción, por presiones de intereses particulares o por ciclos de clientelismo que los mismos jefes políticos perpetúan. Después, cuando el elegido no cumple o actúa fuera de los límites legales, nos quejamos sin recordar que nosotros lo pusimos ahí. No podemos apoyar conscientemente a alguien irregular y después pretender que no tenemos culpa en el asunto. Esa actitud nos mantiene atrapados en un círculo vicioso que debilita nuestras instituciones.
Antes de votar, es fundamental conocer el Programa de Gobierno del candidato. Ese programa es como la hoja de ruta que debe convertirse en Plan de Desarrollo y debe estar respaldado en el Presupuesto General de la Nación. Es lo que realmente importa, más allá del carisma o la imagen personal del aspirante.
En la actual coyuntura electoral de segunda vuelta presidencial, hay preocupaciones legítimas. Ambos candidatos deben respetar el resultado de las urnas, sea cual sea. Según la columnista de Guajira News, Martín Nicolás Barros Choles, "la votación de segunda vuelta se comienza a contabilizar a partir de 0, con borrón del resultado de primera vuelta." Esto significa que todo se reinicia. Ganar en primera vuelta no garantiza el triunfo final, como ha ocurrido en elecciones pasadas donde candidatos que ganaron la primera ronda fueron derrotados en la segunda.
Lo que preocupa es que hay conjeturas de ambos bandos sobre no aceptar un resultado desfavorable. Eso erosiona la democracia. Si los candidatos no respetan los resultados electorales, ¿para qué hacer elecciones? El país requiere concertación, no confrontación polarizante que nos lleve al abismo. Se necesita inteligencia política, no imposición autoritaria.
Los partidos políticos tradicionales están en una encrucijada. Según el análisis presentado, algunos candidatos rechazan públicamente alianzas con estos partidos, pero sus directores insisten en apoyarlos de todas formas. Frente a esta situación, hay una alternativa: el voto en blanco, como forma de expresar rechazo sin quedarse sin voz en la elección.
Lo central es que los ciudadanos votemos con criterio, conociendo programas y antecedentes. Nuestra responsabilidad no termina en la casilla de votación. Continúa vigilando que se cumpla lo prometido y rechazando, sin miedo, cualquier abuso de poder o exceso en las autoridades que elegimos.
Fuente original: Guajira News

