En Cesar, tres mujeres reviven el campo con plantas medicinales y saberes ancestrales

En Pailitas, municipio del Cesar, tres campesinas crearon "Las Curanderas", un emprendimiento que cultiva plantas medicinales y las transforma en productos como jabones y cremas. Su trabajo representa la recuperación de la tierra y los conocimientos ancestrales en una región marcada históricamente por el abandono y el desplazamiento. En el predio "Nuevo Amanecer", 118 familias ahora trabajan sus propias tierras tras la Reforma Agraria, sembrando alimentos y generando ingresos con dignidad.
En el corazón del Cesar, donde durante años el conflicto y la abandono vaciaron el campo, comienza a escribirse una historia diferente. Tres mujeres campesinas se han convertido en el símbolo vivo de ese cambio: con su emprendimiento "Las Curanderas", están demostrando que la tierra, cuando regresa a manos de quienes la aman, produce vida.
En el municipio de Pailitas, en un predio que antes se conocía como "Calandaima" y hoy se llama "Nuevo Amanecer", 118 familias campesinas trabajan cada día su propia tierra. Esa tierra que les fue arrebatada durante años ha vuelto a ellos, y con ella vuelven las ganas de sembrar y de quedarse. Plátano, yuca y otras cosechas que sustentaban sus abuelos están regresando a estas tierras desde que comenzó este proceso en 2024.
Lilibeth Pedrozo es una de las tres curanderas que lideran este proyecto. Su voz refleja la transformación: "Anteriormente no teníamos nada sembrado, todo lo teníamos que comprar. Hoy, gracias a Dios y a la Reforma Agraria, nos dieron la tierra para cultivar plátano, yuca, pero no solamente trabajamos esos alimentos, sino que también cultivamos plantas medicinales para transformarlas en productos como cremas, macerados y jabones de cúrcuma, avena y miel". Lo que antes eran compras necesarias ahora es producción propia, es autonomía.
Deixy Gutiérrez, otra integrante del grupo, agrega: "Ya no salimos a comprar esos productos porque nosotras mismas hacemos las huertas, sembramos y recolectamos nuestras plantas. No utilizamos ese capital para gastos, sino que eso es algo que entra a nuestro colectivo". Detrás de estas palabras hay algo más profundo que negocios: hay economía solidaria, hay familias que vuelven a estar juntas alrededor de lo que cultivan.
Dayana Patricia Reyes Sánchez, la tercera integrante de Las Curanderas, sintetiza el sentimiento de todas: "Damos gracias por la oportunidad de tener nuestras propias tierras. Las Curanderas hoy somos herederas de la Reforma Agraria". En esa frase está todo: la memoria de lo que se perdió, la alegría de lo que se recuperó y la esperanza de lo que viene.
Lo que está pasando en "Nuevo Amanecer" no es solo agricultura. Es la sanación de heridas históricas, es la reafirmación de que la tierra en manos de quienes la trabajan con amor produce más que alimentos: produce dignidad, arraigo y futuro. Cada planta medicinal que cultivan Las Curanderas es un acto de resistencia contra el abandono, un acto de memoria hacia sus ancestros y una promesa para sus hijos.
Fuente original: Diario del Cesar
