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En Camboya exportan miles de ratas al día: el negocio que multiplicó sus ganancias por diez

Fuente: BBC Mundo - Economía

En los campos de arroz de Camboya, cazadores atrapan cientos de miles de ratas silvestres cada año para venderlas principalmente a Vietnam, donde son consideradas un manjar culinario. Lo que comenzó como una venta marginal a menos de 20 centavos de dólar por kilo ahora genera 2.50 dólares por kilo, con una demanda en crecimiento constante. Los camboyanos argumentan que estas ratas, alimentadas de arroz y raíces de plantas silvestres, son más limpias y seguras que el pollo o el pescado.

En los campos de arroz de Camboya existe un negocio rural que pocos en Colombia conocerían: la caza y exportación de ratas silvestres. Cada temporada de cosecha, especialmente entre junio y julio, cientos de cazadores salen con trampas y motocicletas cargadas de jaulas rumbo a Vietnam, donde la carne de estos roedores es considerada una delicia gastronómica que se paga a buen precio.

Lo interesante no es solo que existe este comercio, sino cómo ha crecido económicamente. Hace 15 años, los camboyanos vendían estas ratas a menos de 20 centavos de dólar por kilo. Hoy alcanzan los 2.50 dólares por kilo, lo que significa que el negocio se multiplicó casi por diez. Negociantes como Saing Sambou exportan hasta dos toneladas cada mañana en la época de mayor demanda, lo que muestra que no es un negocio marginal sino una industria real con compradores consolidados.

La clave está en la diferencia de precios: mientras las ratas son muy baratas en Camboya, en Vietnam son caras. Eso genera un margen de ganancia que atrae a cazadores como Chhoeun Chhim, quien puede capturar hasta 25 kilos en una buena noche. El dinero que obtienen les permite comprar otros alimentos que necesitan, como el pescado, que es más caro de conseguir en las zonas rurales.

Los camboyanos que participan en este negocio defienden que sus ratas no son como las de la ciudad, que consideran sucias. Las ratas de campo, explican, se alimentan de arroz, tallos de cultivos y raíces de plantas silvestres, lo que las hace más limpias que las aves de corral tradicionales. "Comen raíces y arroz", insisten los vendedores, como si esto fuera garantía de seguridad alimentaria.

Del lado vietnamita, el negocio es simple: los clientes pagan por ratas grandes y gordas que llegan frescas a la frontera. Los procesadores vietnamitas las despellejan y trocean en la línea fronteriza, listas para que los compradores se las lleven a sus casas, donde las cocinan de múltiples formas: asadas, fritas, en sopas o en paté.

Para el gobierno camboyano, esta actividad tiene un beneficio adicional. Según funcionarios del Ministerio de Agricultura, la caza de ratas no solo genera ingresos, sino que ayuda a proteger las plantaciones de arroz al reducir la población de roedores que destruye las cosechas. Es decir, el negocio funciona como control de plagas con retribución económica para los campesinos.

Fuente original: BBC Mundo - Economía

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