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Empresarios abuchean a Petro en Corferias: la Macrorrueda se convierte en protesta

Fuente: Minuto30

El lanzamiento de la Macrorrueda de las Américas 2026 en Corferias fue interrumpido por gritos de "¡Fuera Petro!" de aproximadamente 4.800 empresarios, exportadores e inversionistas. El rechazo masivo refleja el descontento del sector productivo con las políticas de la actual administración, la incertidumbre económica y la brecha entre el discurso presidencial y la realidad operativa de los negocios. Lo que debía ser la cumbre de negocios más importante del año terminó marcado por la tensión política y la visibilidad internacional del conflicto entre el Gobierno y el empresariado colombiano.

Lo que el Gobierno esperaba que fuera un escaparate de logros comerciales se transformó en un acto político de rechazo. Cuando el presidente Gustavo Petro subió al escenario de Corferias el 14 de abril para inaugurar la Macrorrueda de las Américas 2026, la reacción del auditorio fue inmediata y contundente: gritos de "¡Fuera Petro!" que partieron de los mismos empresarios, exportadores e inversionistas que conformaban el público de 4.800 asistentes. No fue un incidente breve. El rechazo se prolongó lo suficiente para que los equipos de seguridad intentaran aumentar el volumen de los micrófonos presidenciales para que el mensaje no fuera completamente acallado. Para los observadores internacionales presentes —compradores de más de 60 países— la escena dejaba clara una realidad incómoda: existe una fractura profunda entre la Casa de Nariño y el motor económico del país.

El malestar no surgió de la nada. Según lo que expresaron los asistentes presentes, la acumulación de tensiones durante el primer trimestre de 2026 había llegado a su punto crítico. Los empresarios señalaban tres problemas centrales: primero, que el Gobierno ha atacado frontalmente los sectores tradicionales como la minería y el petróleo sin ofrecer alternativas claras y con la velocidad requerida; segundo, que existe una brecha evidente entre lo que el presidente promete en materia comercial y la operatividad real de los negocios, especialmente en logística y costos de transporte que afectan a las pequeñas y medianas empresas; y tercero, que las reformas constantes han generado desconfianza institucional en el sector productivo. Como lo expresó uno de los asistentes al abandonar el pabellón principal: "No se puede hablar de belleza en un país donde el que genera empleo es tratado como enemigo".

Lo que quedó en evidencia es que más allá de la retórica presidencial sobre "Colombia, el País de la Belleza" y los supuestos logros comerciales del Gobierno, existe un sentimiento de asfixia en el empresariado. El acto de Corferias será recordado no por cifras de exportación ni por proyecciones de negocios, sino por la manifestación visceral de un sector que se siente ignorado y atacado. Para muchos observadores, este momento marca un punto de no retorno en la relación entre el Ejecutivo y quienes generan empleo en el país. La jornada que continúe en Corferias dirá si los negocios logran sobreponerse al ruido político o si el descontento terminará por erosionar la imagen que el Gobierno intenta proyectar hacia el mundo.

Fuente original: Minuto30

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