ELN y disidencias de Farc entrenan pilotos de drones en escuelas clandestinas para ataques cada vez más sofisticados

Las fuerzas de seguridad colombianas han detectado centros clandestinos donde el ELN y disidencias de las Farc adiestran a jóvenes en el uso de drones armados. Estos grupos ya han realizado cerca de 1.000 ataques desde 2024, causando 60 muertes y daños millonarios. La innovación más preocupante es el uso de enjambres coordinados y ataques nocturnos con tecnología infrarroja, mientras que grupos como el Clan del Golfo también han adoptado esta táctica. El Gobierno respondió con un plan de 13 billones de pesos para modernizar las Fuerzas Militares, incluyendo un "Escudo Antidrones" de 2.8 billones.
En las montañas del Catatumbo y otras regiones remotas de Colombia, grupos armados ilegales funcionan escuelas de adiestramiento donde entrenan a jóvenes, incluso menores de edad, para pilotar drones armados con explosivos. Lo que hace poco era ciencia ficción hoy es una amenaza concreta que mantiene en alerta máxima a las agencias de seguridad del país.
Uno de estos centros secretos funciona en Filo Gringo, un corregimiento de El Tarra en Norte de Santander, a una hora de camino del casco urbano. Según fuentes militares, es territorio del ELN controlado por el Frente de Guerra Nororiental. Los ataques coordinados desde allí han causado tragedias en pueblos cercanos. El 16 de mayo de 2025, una granada lanzada desde un dron cayó en una casa de la vereda Veinte de Julio en Tibú, matando a Luis Antonio, un niño de 12 años. Su madre y otras 12 personas resultaron heridas. Una semana después, otro ataque destruyó viviendas en el mismo municipio. En marzo de 2026, drones con megáfonos adaptados sobrevolaron caseríos cercanos emitiendo amenazas, provocando el desplazamiento forzado de 84 personas, entre ellas 33 menores de edad.
Detrás de esta red de instrucción hay una mujer que lleva años oculta en Venezuela. Se trata de Emilse Oviedo Sierra, alias "la Abuela" o "Marta", de 51 años, quien coordina campamentos de entrenamiento en los estados de Táchira y Apure. Según reveló una fuente consultada, "La Abuela coordina unos campamentos en Venezuela, donde reciben a muchachos seleccionados que mandan los frentes de guerra en Colombia. También reclutan jóvenes venezolanos y les enseñan desde lo básico, que son formaciones, tiro al blanco y emboscadas, hasta el manejo de explosivos y drones". Una vez entrenados, los instructores regresan a Colombia para capacitar a sus camaradas en centros como el de Filo Gringo. El general William Caicedo, comandante de la Brigada 15, explicó en su momento que un instructor apodado "Norbey", quien llegó de Venezuela después de hacer un curso de drones, "implementó esta escuela, con el ánimo de recoger allí el personal del ELN en el Chocó, de todos los frentes, para poderles enseñar".
Aunque el ELN es actualmente quien lidera estas innovaciones, los verdaderos pioneros fueron los terroristas de las disidencias de las Farc. Iván Jacobo Idrobo Arredondo, alias "Marlon Vásquez", al mando del bloque Occidental Jacobo Arenas, comenzó a adaptar explosivos a drones en 2023. Los primeros ensayos eran simples: usaban libras de arroz para probar el peso que podían soportar. Pero la velocidad de escalamiento ha sido vertiginosa. En apenas tres años pasaron de esos experimentos iniciales a ataques coordinados tipo enjambre con inteligencia generativa. Durante la Operación Perseo entre octubre de 2024 y mayo de 2025, un pelotón de 1.400 militares soportó 183 ataques de dron orquestados por "Marlon Vásquez" en El Plateado de Argelia (Cauca), dejando cinco soldados muertos y diez heridos.
La sofisticación ha avanzado a ritmo acelerado. El 20 de julio de 2025 se registró el primer ataque nocturno documentado en El Carmen, Norte de Santander. El ELN utilizó tres drones equipados con cámaras infrarrojas y sensores de calor que detectaron el despliegue de un pelotón del Batallón Especial Energético y Vial N°10, matando a tres uniformados e hiriendo a ocho. En diciembre de ese año, durante un ataque en la base militar de Aguachica en Cesar, los criminales usaron drones de fibra óptica, que son inmunes a los sistemas antidrones convencionales. Ahora utilizan impresoras 3D para perfeccionar las pinzas que sueltan las granadas desde el aire.
El reclutamiento de pilotos es cada vez más organizado y descarado. Llega a través de redes sociales como TikTok, pero también en las escuelas veredales. Los adolescentes son especialmente buscados por su destreza con controles remotos. En un caserío de El Naya, disidentes de "Marlon Vásquez" se presentaron directamente en una escuela con panfletos y material propagandístico, que repartieron entre profesores y estudiantes menores de edad. La escena quedó registrada en videos que las propias disidencias publicaron en internet.
El fenómeno no está limitado al ELN ni a las disidencias de Farc. El Clan del Golfo también ha abierto centros de adiestramiento. En marzo, el Ejército ubicó uno en Cantagallo, sur de Bolívar, donde incautó 23 granadas de mortero, 38 artefactos explosivos, 14 detonadores y materiales detonantes. Desde 2024, las Fuerzas Militares han registrado cerca de 1.000 ataques con drones, de los cuales el 50 por ciento impactó sus objetivos, causando 60 muertes entre uniformados y civiles, más daños millonarios a la infraestructura.
Organismos de Inteligencia investigan ahora una hipótesis inquietante: que criminales latinoamericanos estarían siendo enviados como mercenarios a la guerra entre Ucrania y Rusia para aprender técnicas avanzadas de drones y regresar a entrenar a sus cómplices en casa. Aunque la declaración inicial vino de Dimitri Medvédev, expresidente ruso, fuentes posteriores hablan de reclutamientos entre miembros del Clan del Golfo y disidencias de Farc que se presentarían ante el Ejército ucraniano con identidades falsas, usando pasaportes de Panamá y Venezuela.
Ante esta escalada, el Gobierno respondió el 28 de marzo con un CONPES que destina 13 billones de pesos a la modernización de las Fuerzas Militares y la Policía Nacional. Una pieza clave es el "Escudo Antidrones", un proyecto de 2.8 billones de pesos diseñado para proteger unidades militares, estaciones de policía e infraestructura crítica. La inversión inicial para 2026 será de 1.8 billones de pesos, enfocada en adquisiciones urgentes que incluyen sensores de detección temprana, sistemas inhibidores de señal y tecnologías de interceptación física. Es la carrera armamentista de este siglo: mientras los criminales innovan con cada ataque, las autoridades corren contra el tiempo para defend
Fuente original: El Colombiano - Colombia

