ELN negociaba armas con régimen sirio mientras se sentaba a dialogar de paz con Petro

Mientras el ELN participaba en mesas de negociación con el gobierno colombiano, la guerrilla gestionaba en secreto un intercambio de cocaína por armamento con el régimen de Bashar al-Asad en Siria. La trama quedó al descubierto cuando Antoine Kassis, primo del dictador sirio, fue capturado en Kenia en febrero de 2025 tras una operación de la DEA. Kassis fue encontrado culpable de conspiración para el narcoterrorismo, enfrentando hasta cadena perpetua. Dos intermediarios colombianos también fueron capturados y esperan extradición a Estados Unidos.
Un comercio macabro funcionaba en paralelo mientras el ELN ocupaba una silla en la mesa de negociaciones presidenciales. Mientras la guerrilla hacía promesas de paz al gobierno de Gustavo Petro, gestaba acuerdos para conseguir armamento a través de un intercambio de cocaína con uno de los dictadores más brutales del mundo: Bashar al-Asad, en Siria. Este esquema criminal quedó expuesto cuando las autoridades estadounidenses revelaron, el pasado 23 de marzo, que Antoine Kassis, un primo del exdictador sirio, fue declarado culpable por un tribunal federal en Virginia.
Kassis, de 59 años, operaba una vasta red de tráfico de drogas desde Líbano, aprovechando sus lazos familiares con el régimen de Damasco para moverse en los círculos del crimen internacional. Según documentos judiciales a los que tuvo acceso el medio EL COLOMBIANO, en abril de 2024 comenzaron los contactos entre Kassis y representantes del ELN para materializar el intercambio de armas por cocaína. Para facilitar el negocio, actuaron como intermediarios un colombiano y un colombolibanés: Alirio Rafael Quintero Quintero, alias "Ramsés" o "Rafa", y Wisam Kherfan Okde, conocido como "Plumita" o "Simón".
El dinero para este negocio pasó por cuentas bancarias estadounidenses en Virginia y fue transformado en criptomonedas en dos transacciones: una de 439.979 dólares en febrero de 2023 y otra de 641.600 dólares en abril de 2024, sumando más de un millón de dólares. Kherfan supervisaba la distribución de estos fondos en billeteras virtuales, con participantes en Ghana y Marruecos encargados de mover el armamento y la droga.
Lo irónico es que mientras esta operación se consolidaba en las sombras, el ELN congelaba la mesa de paz en mayo de 2024, argumentando incumplimientos del Gobierno. Pero la trama continuó adelante. El negocio se hizo aún más urgente después del ataque del ELN contra una base militar en Arauca en septiembre de 2024, que dejó dos muertos y 25 heridos, lo que llevó al Gobierno a suspender oficialmente el proceso de paz. Con la guerra reiniciada, la guerrilla necesitaba fusiles y municiones más que nunca.
La operación llegó a su fin cuando Kassis viajó a Kenia el 25 de febrero de 2025 con la intención de reunirse con un inspector del ELN que supuestamente revisaría el catálogo de armas. Lo que Kassis no sabía era que agentes encubiertos de la DEA lo estaban esperando. En lugar del delegado guerrillero, lo recibieron la policía keniana e Interpol. Fue extraditado a Estados Unidos días después y enfrentó un juicio en Virginia acusado de conspiración para el narcoterrorismo y conspiración para proveer recursos a una organización terrorista extranjera. El jurado lo declaró culpable hace poco, y la sentencia llegará el 2 de julio de 2025, con una pena mínima de 20 años y potencial de cadena perpetua.
Sus dos cómplices colombianos fueron capturados a mediados de 2025. Wisam Kherfan ya fue autorizado para extradición en noviembre de 2025, mientras que el veredicto sobre Quintero aún pende en la Corte Suprema de Justicia. Ambos permanecen en el pabellón de extraditables de La Picota en Bogotá, aunque sus defensores argumentan que fueron víctimas de un montaje de la DEA.
Este caso no es aislado. Colombia ha demostrado ser un puente entre criminales de Latinoamérica y estructuras del Medio Oriente durante años. El cartel de la cocaína ha establecido conexiones documentadas con Hezbolá en Líbano, Hamas y hasta con Al Qaeda en Afganistán. Lo que le preocupa a las agencias de seguridad internacionales ahora es que, con la caída del régimen de Al-Asad en diciembre de 2024, existe un vasto arsenal de guerra sin control en Siria que podría terminar en manos de grupos terroristas globales. Y mientras tanto, el ELN sigue buscando armas en cualquier rincón del mundo para mantener viva su guerra en Colombia.
Fuente original: El Colombiano - Colombia



