ELN ataca base militar en La Guajira: la célula que lleva décadas sembrando terror en el norte

El Ejército Nacional identificó al frente Seis de Diciembre del ELN como responsable del atentado contra el batallón Cartagena en Riohacha, donde quedaron 12 uniformados heridos. Esta célula, formada en 1986 por estudiantes, ha ejecutado múltiples ataques en La Guajira, incluyendo el carrobomba de junio que mató a dos civiles. Las autoridades ofrecen 200 millones de pesos por información sobre los autores del ataque.
El general Royer Gómez Herrera, comandante del Ejército Nacional, señaló directamente al Ejército de Liberación Nacional y en particular a una de sus células: el frente Seis de Diciembre, como los responsables del atentado terrorista perpetrado contra el batallón de infantería mecanizada Cartagena en La Guajira. El ataque dejó a 12 uniformados heridos y ocurrió en la madrugada cuando los terroristas estacionaron una volqueta cerca de la base militar de Riohacha. El vehículo tenía rampas acondicionadas para disparar cilindros-bomba, tres de los cuales impactaron la guarnición, destruyendo edificaciones y afectando también las casas de civiles vecinos.
Lo preocupante es que este no es un grupo nuevo ni improvisado. Según documentos del ELN, el frente Seis de Diciembre nació en 1986 cuando estudiantes de la Universidad del Atlántico iniciaron su vida clandestina. Al principio operaban en la Sierra Nevada de Santa Marta, pero luego se trasladaron hacia La Guajira para integrarse al Frente de Guerra Norte del ELN. Entraron por sectores como Sabanas de Joaquina, Cerro el Lago y Sabanas de Manuela, en asocio con guerrilleros del Ejército Popular de Liberación. Con el tiempo, reclutaron jóvenes en Barranquilla, Santa Marta y Riohacha, armándolos con fusiles robados a la Policía y el Ejército.
Desde entonces concentran sus acciones criminales en Riohacha, Maicao y la Troncal del Caribe. El historial de violencia es extenso. El Departamento de Policía de La Guajira reporta que esta misma célula fue responsable del carrobomba del 20 de junio contra el peaje de Alto Pino. Ese día destruyeron la caseta de cobros y mataron a dos civiles: Liceth Orozco, recaudadora en el peaje, y Kerry Mercado Araújo, operario de grúa de la empresa concesionaria.
Frente a la escalada de violencia, las autoridades han ofrecido 200 millones de pesos de recompensa para quien suministre información que ayude a identificar a los autores del ataque contra la base militar. El reto ahora es desarticular una estructura que ha operado impunemente durante casi cuatro décadas en la región.
Fuente original: El Colombiano - Colombia

