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El robo de 100 millones de euros en un banco alemán que casi pasa desapercibido

Fuente: BBC Mundo - Economía
El robo de 100 millones de euros en un banco alemán que casi pasa desapercibido
Imagen: BBC Mundo - Economía Ver artículo original

Ladrones profesionales penetraron una sucursal bancaria en Alemania el 27 de diciembre de 2025, saquearon más de 3.000 cajas de seguridad y se llevaron entre 50 y 100 millones de euros. Lo desconcertante: nadie se dio cuenta hasta dos días después. Los investigadores sospechan que contaban con información privilegiada sobre la ubicación de la bóveda y que aprovecharon fallas en el sistema de seguridad.

Un grupo de delincuentes ejecutó lo que muchos consideran el robo bancario más audaz de Alemania en años. Entraron a una sucursal de la caja de ahorros Sparkasse en Gelsenkirchen durante el fin de semana posterior a Navidad, taladaron una pared de 40 centímetros de grosor y desvalijaron casi toda la bóveda. El botín inicial que los especialistas calculan podría alcanzar los 100 millones de euros, aunque la cifra exacta aún es desconocida.

Lo que convierte este caso en un misterio inquietante no es solo la magnitud del robo, sino cómo fue posible que ocurriera sin que prácticamente nadie lo notara. Las autoridades investigan intensamente varias preguntas incómodas: ¿Cómo sabían los ladrones la ubicación exacta de la bóveda? ¿Por qué un taladro industrial de ese tamaño no generó alarma alguna? ¿Tuvo alguien de adentro del banco algo que ver en esto? Herbert Reul, ministro del Interior del estado de Renania del Norte-Westfalia, expresó públicamente estas mismas inquietudes, lo que sugiere que hasta las autoridades más altas cuestionan los detalles del suceso.

Los investigadores creen que los ladrones ingresaron a través del estacionamiento contiguo y lograron manipular una puerta de emergencia que conectaba con el banco. Una vez adentro, burlaron varios sistemas de seguridad y llegaron a una sala de archivos junto a la bóveda ubicada en el sótano. Allí instalaron su taladro industrial y perforaron una abertura hacia las cajas de seguridad. Lo inquietante fue que durante este proceso, alguien activó una alarma de incendios poco después de las 6 de la mañana del 27 de diciembre. Bomberos y policía llegaron 15 minutos después, pero no encontraron nada anormal. La puerta de la bóveda estaba cerrada con una persiana metálica y como no vieron humo ni daños, concluyeron que era una falsa alarma. Según Reul, la policía ni siquiera podía entrar a revisar sin una orden judicial. Los ladrones continuaron tranquilamente su trabajo mientras los rescatistas se iban.

Una vez dentro, los delincuentes abrieron casi todas las 3.250 cajas de seguridad. Los registros del banco muestran que la primera caja fue forzada a las 10:45 de la mañana y la última a las 14:44, aunque no está claro si lograron este ritmo en tan pocas horas o si el sistema dejó de registrar. El robo no fue descubierto hasta dos días después, cuando otra alarma de incendios fue activada la madrugada del lunes 29 de diciembre. Lo que encontraron los bomberos fue una escena de devastación: más de 500.000 objetos esparcidos por el suelo, dañados en muchos casos porque los ladrones les arrojaron agua y productos químicos.

Para los clientes del banco, esta historia se convirtió rápidamente en una pesadilla personal. Joachim Alfred Wagner, un cliente de 63 años, había depositado joyas que heredó de su padre y abuelo, además de oro por decenas de miles de euros. "Lloré de rabia", declaró después de descubrir su pérdida. Otro cliente había guardado 400.000 euros en efectivo, el dinero de la venta de su departamento que tenía destinado para su jubilación. El banco afirmaba que sus cajas estaban aseguradas por un máximo de 10.300 euros cada una, una cifra risible comparada con las pérdidas reales que algunos clientes sufrieron.

Alrededor de 200 clientes se concentraron frente a la sucursal exigiendo respuestas y acceso a lo que quedaba de sus pertenencias. El banco afirmó haber sido víctima del delito y que contaba con "tecnología de vanguardia reconocida" en sus instalaciones. Sin embargo, sus propias debilidades quedaron al descubierto: un sistema de alarma que puede ser activado sin consecuencias, puertas de emergencia vulnerables a manipulación, una bóveda a la que se podía acceder perforando un muro, y un período de casi 48 horas sin que nadie verificara lo que estaba sucediendo.

La policía aún no ha realizado arrestos más de un mes después del robo. Las cámaras de seguridad del estacionamiento mostraron a hombres con el rostro cubierto y dos vehículos con matrículas falsas. El jefe de policía Tim Frommeyer reconoció que este es "uno de los casos penales más graves en la historia del estado de Renania del Norte-Westfalia". Lo que empezó como un robo delincuencial se ha convertido en un símbolo más amplio de desconfianza institucional. La revista Der Spiegel señaló que el atraco ejemplifica "la sensación de que las promesas de seguridad son vanas, de que las instituciones están fallando y de que, en última instancia, nadie rinde cuentas".

Fuente original: BBC Mundo - Economía

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