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El reto casi imposible de eliminar videos violentos de internet: por qué las redes sociales pierden la batalla

Fuente: BBC Mundo - Tecnología

Twitter, YouTube y Facebook intentan bloquear la propagación de videos explícitos de terroristas, pero enfrentan obstáculos tecnológicos enormes. El problema es que hay demasiado contenido subido cada minuto y cientos de plataformas alternativas donde el material reaparece constantemente. Además, existe un dilema ético sobre dónde trazar la línea entre censurar violencia y preservar la libertad de información.

Cuando Estado Islámico difundió videos de decapitaciones de periodistas estadounidenses hace poco, las principales redes sociales se movieron rápido. Twitter y YouTube cancelaron cuentas de usuarios que compartían esas imágenes. Dick Costolo, entonces director ejecutivo de Twitter, incluso anunció públicamente que estaban "suspendiendo activamente cuentas" relacionadas con el contenido explícito. Pero aquí está el problema: a pesar de estos esfuerzos, los videos seguían reapareciendo una y otra vez, subidos por nuevos usuarios en diferentes plataformas.

La razón es brutal de simple: es tecnológicamente casi imposible borrar algo de internet para siempre. Carl Miller, director de investigación del Centro para el Análisis de las Redes Sociales en Reino Unido, lo explicó así a la BBC: "se suben a YouTube 24 horas de contenido por minuto". Con ese volumen de información, detectar y eliminar material problemático es como intentar vaciar el océano con un cucharón. Y eso es solo en una plataforma. Existen cientos de redes sociales más pequeñas conectadas entre sí, todas capaces de almacenar el mismo contenido. Si Facebook, Twitter y YouTube lo eliminan, el material simplemente se traslada a otros sitios. Y luego está la red oscura, donde hay contenido encriptado y servidores diseñados específicamente para albergar lo que es ilegal o inaceptable en otros lugares.

Las redes sociales tienen políticas claras sobre qué se permite y qué no. El problema práctico es que muchas dependen de que los mismos usuarios denuncien el contenido violento. Pero hay algo más complejo en juego: la tensión entre censurar la violencia extrema y proteger la libertad de información. Miller señaló un ejemplo interesante: "Por ejemplo si vemos los museos que recuerdan el Holocausto, es importante que ahí se pueda ver y debatir abiertamente información que es realmente perturbadora y repugnante". No siempre es correcto borrar todo lo desagradable.

El dilema que enfrentan plataformas como YouTube, Twitter y Facebook es incómodo. Estas empresas privadas quieren operar sin convertirse en policías de contenido, supervisando cada publicación. Pero están obligadas por ley a hacerlo de todas formas. Y aquí es donde se quedan atrapadas: legalmente deben limitar cómo los terroristas explotan internet para expandir su ideología, pero tecnológicamente les resulta casi imposible lograrlo. Es un debate que estas gigantescas redes realmente no querían tener.

Fuente original: BBC Mundo - Tecnología

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