El pueblo kurdo pierde autonomía en Siria y revive su lucha por la unidad

Los kurdos sirios perdieron su autonomía tras un acuerdo de alto al fuego firmado a finales de enero con el gobierno de transición sirio, que obliga a integrar sus instituciones y fuerzas militares al Estado. Este revés ha intensificado la solidaridad entre kurdos dispersos en varios países, quienes ven al Kurdistán iraquí como refugio mientras mantienen vivo el sueño de una región kurda independiente.
El pueblo kurdo vuelve a enfrentar una amarga realidad política: son valorados cuando Occidente necesita aliados estratégicos en Oriente Medio, pero quedan abandonados cuando toca tomar decisiones que definen el futuro de la región. Esto quedó patente a finales de enero cuando los kurdos sirios y el nuevo gobierno de transición sirio firmaron un acuerdo de alto al fuego. El pacto, alcanzado tras semanas de combates, estableció la integración gradual de la Administración autónoma kurda del Rojava y de sus fuerzas militares dentro del Estado sirio. Con este acuerdo, el sueño de un gran Kurdistán se desmorona nuevamente, y la inseguridad vuelve a instalarse en la región.
Los kurdos sirios justificaron su firma argumentando que evitó una masacre, pero el acuerdo ha generado desconfianza profunda. Muchos no creen en Ahmed al-Sharaa, presidente de transición sirio, recordando su pasado vinculado a movimientos yihadistas. A pesar del escepticismo, el acuerdo ha tenido un efecto inesperado: ha revivido la solidaridad entre kurdos de diferentes países. El Kurdistán iraquí se ha convertido en un punto de encuentro crucial. La ayuda proveniente de los kurdos iraquíes ha llegado a Qamishli, la capital de lo que queda del Rojava, permitiendo asistir a miles de personas desplazadas por los enfrentamientos.
Para la población kurda dispersa entre Turquía, Siria, Irak e Irán, el Kurdistán iraquí representa un refugio vital. Muchos kurdos iraníes han huido allí escapando de la represión que siguió al movimiento "Mujer, vida, libertad", que estalló tras la muerte de Mahsa Amini. Otros han llegado como combatientes, listos para actuar desde el valle de Balisan, cerca de la frontera con Irán. Pero incluso en territorio iraquí, la estabilidad es frágil. En el norte, las comunidades viven bajo la constante amenaza de enfrentamientos entre Turquía y el PKK, el Partido de los Trabajadores del Kurdistán, pese a un acuerdo firmado en 2025.
Atrapada entre conflictos, fronteras e historias que no la dejan respirar, una gran parte del pueblo kurdo sigue soñando con vivir algún día en un Kurdistán unido e independiente. Pero sus líderes son claros en un punto: solo manteniendo la unidad podrán hacer realidad ese sueño que, por ahora, sigue siendo esquivo.
Fuente original: France 24 - Medio Oriente



