El próximo gobierno atará los aumentos de salario mínimo a la productividad del país
Miguel Gómez Martínez, designado ministro de Hacienda del gobierno electo, anticipó que los ajustes al salario mínimo estarán vinculados a la evolución de la productividad nacional y no serán "extraordinarios". El funcionario argumenta que aumentos sin respaldo en mayor eficiencia pueden afectar el empleo y la competitividad, mientras que la administración entrante buscará controlar la inflación para preservar el poder adquisitivo de los trabajadores.
La próxima administración del presidente electo Abelardo De la Espriella tiene clara su posición sobre cómo ajustar el salario mínimo. Miguel Gómez Martínez, quien será ministro de Hacienda, afirmó en entrevista con Caracol Radio que los incrementos salariales responderán a criterios de responsabilidad económica y estarán directamente ligados a cómo avance la productividad en el país.
Gómez Martínez fue contundente en su explicación: "El salario debe crecer en la medida en que crece la productividad. Es decir, si aprovechamos mejor la tecnología, la maquinaria o el conocimiento, es posible mejorar la remuneración de los trabajadores". Según el futuro ministro, los ajustes salariales "no responderán a incrementos extraordinarios, sino que estarán directamente relacionados con la evolución de la productividad nacional" y buscará que "los aumentos sean sostenibles y acordes con la capacidad real de la economía".
El designado funcionario señaló un problema que, en su visión, ha caracterizado la economía colombiana en los últimos años: mientras la productividad se ha mantenido estancada, los costos laborales han seguido en ascenso. Advirtió que cuando los salarios crecen sin que mejore la eficiencia, las empresas enfrentan mayores gastos, lo que reduce su capacidad para crear empleo y afecta su competitividad internacional. "Si aumentar los salarios sacara a la gente de la pobreza y volviera ricos a los países, hace años no existiría la pobreza", manifestó.
También llamó la atención sobre otro riesgo: cuando el salario mínimo sube sin respaldo en productividad, puede presionar los precios hacia arriba, elevando el costo de vida general. Por eso, el futuro gobierno planea implementar una política salarial que preserve el poder adquisitivo de los trabajadores, especialmente de quienes ganan menos, apoyándose en el control de la inflación y en fortalecer la productividad como columnas vertebrales de los próximos ajustes.
Fuente original: Diario del Norte
