El Paso abre su festival de acordeón con homenaje a la tradición vallenata
El municipio de El Paso inauguró la versión 37 del Festival Pedazo de Acordeón con un conversatorio que analizó la evolución del vallenato desde los cantos de vaquería hasta su consolidación como género musical. El evento reunió a investigadores, músicos y académicos nacionales e internacionales en un espacio que rindió homenaje al juglar Poncho Zuleta Díaz. Las autoridades locales enfatizaron la importancia de preservar estas tradiciones para las nuevas generaciones, mientras el festival continúa hasta el 26 de abril con competencias musicales y actividades culturales.
El Paso volvió a ser el epicentro de la música vallenata. El municipio Cesarense dio el pistonazo de salida a la edición número 37 del Festival Pedazo de Acordeón con un conversatorio que llevaba un nombre bastante claro de su propósito: "De los Cantos de Vaquería a la Música de Acordeón". No fue un evento cualquiera, sino un espacio académico y cultural que buscaba honrar la memoria del juglar Poncho Zuleta Díaz mientras rastreaba cómo evolucionó el vallenato desde sus orígenes más profundos.
El encuentro se realizó en el auditorio municipal Mario Manjarrez, dentro de la Institución Educativa Nacionalizada, en un ambiente cargado de folclor que reunió a estudiantes, autoridades y gente de la región. El alcalde municipal, Jesús Alberto Ortiz, fue quien abrió el espacio y aprovechó para subrayar el valor de estos encuentros. "Este es un momento importante para dar a conocer nuestra historia, para los que queremos rescatar esa tradición y resaltar esa idiosincrasia que nos identifica. Esas son las historias que las nuevas generaciones deben conocer para saber de dónde venimos y hasta dónde podemos llegar con el género vallenato", expresó.
El presidente de la Fundación Festival Pedazo de Acordeón, Luis Alberto Piñeres, también tomó la palabra para conectar el evento con el legado del juglar Alejandro Durán. "Este legado perdurará siempre, no solo con los paseos, sino más allá de las fronteras. Esta es la esencia de nuestra música vernácula, que hoy se honra con la versión 37° de este festival y este conversatorio que nos lleva a ese recorrido de nuestra música", señaló.
El panel reunió a investigadores, escritores y músicos de Colombia y el extranjero que ofrecieron una mirada integral sobre cómo el vallenato pasó de ser cantos de vaquería a consolidarse como un género musical de alcance internacional. Eliecer Jiménez Carpio, presidente del Festival Vallenato de Monterrey en México, fue uno de los invitados destacados. Él explicó que esos cantos de vaquería nacieron en haciendas como Santa Bárbara de las Cabezas, donde los trabajadores cantaban mientras trasladaban el ganado. "El Paso fue muy importante en los cantos de vaquería. Allí se originaron estas expresiones cuando los trabajadores estaban en soledad y viajaban el ganado de un lado a otro", afirmó.
Julio Oñate Martínez, por su lado, enfatizó cómo las familias musicales marcaron el rumbo del género. "Las dinastías han existido desde los comienzos de nuestra historia musical. Han permitido el progreso del folclor, como en los casos de las familias Durán y Zuleta", explicó. Frank Martínez, investigador y gestor cultural acreditado por la Unesco, fue más allá al destacar la importancia patrimonial de estas manifestaciones. "Los cantos de vaquería son una expresión muy antigua y universal dentro del patrimonio inmaterial de la humanidad. Representan el vínculo sonoro entre el ser humano, el animal y el territorio", puntualizó.
El festival seguirá su curso hasta el domingo 26 de abril con competencias musicales en diferentes categorías y una agenda cultural que promete atraer tanto a los amantes del vallenato de la región como a visitantes de otras partes. Con estos espacios de reflexión y aprendizaje, El Paso reafirma su posición como guardián de la tradición vallenata colombiana.
Fuente original: El País Vallenato