El oro cae por segunda semana consecutiva mientras la guerra de Oriente Medio dispara el petróleo
El oro perdió 1,6% esta semana, la segunda caída consecutiva desde noviembre, porque la tensión en Oriente Medio mantiene el petróleo cerca de los 100 dólares por barril. Esto alimenta la inflación mundial y reduce la posibilidad de que los bancos centrales bajen las tasas de interés, lo que perjudica a los metales preciosos. Aunque el oro ha subido 18% en el año, expertos lo ven más como protección contra efectos económicos de las guerras que como refugio directo contra conflictos.
El precio del oro se mantiene bajo presión. Esta semana cayó 1,6%, marcando la segunda semana consecutiva de pérdidas, algo que no ocurría desde noviembre. El metal precioso cerró el viernes cerca de los 5.100 dólares la onza, pero el movimiento es claro: el entorno económico mundial está cambiando y eso afecta directamente lo que pagamos por el oro.
La causa es la guerra en Oriente Medio. El conflicto que comenzó hace casi dos semanas entre Estados Unidos e Israel con Irán tiene el petróleo rondando los 100 dólares por barril. Los tanqueros no pueden pasar por el estrecho de Ormuz, una de las rutas más importantes del comercio global de crudo. Esto genera presión inflacionaria en todo el mundo, porque cuando el petróleo sube, todo sube: gasolina, transporte, productos en las tiendas.
Aquí viene lo que toca el bolsillo de muchos colombianos: cuando hay inflación, los bancos centrales suben las tasas de interés para controlarla. Y eso es malo para el oro. El metal precioso no genera dividendos ni intereses, así que cuando los bancos ofrecen tasas de interés más altas en ahorros o bonos, el oro pierde atractivo. Los inversionistas prefieren meter la plata donde les rinde. Por eso el optimismo de que la Reserva Federal bajara tasas se ha esfumado. Los operadores ahora ven casi cero posibilidades de rebaja en la próxima reunión y apenas 80% de probabilidades para todo el año.
UBS Global Wealth Management explica que "consideramos que el oro no es tanto una cobertura directa contra el conflicto de Oriente Medio (el petróleo es una mejor cobertura), sino más bien una protección contra los efectos monetarios y financieros que pueden causar las guerras". En otras palabras: la gente no compra oro para escapar de las bombas, sino para protegerse de monedas que pierden valor, deuda pública excesiva y tipos de interés reales más bajos.
A pesar de todo, el oro sigue en terreno ganador. Ha subido 18% en lo que va del año y se ha mantenido mayormente por encima de los 5.000 dólares la onza. La plata, en cambio, cayó 1,2% esta semana. Mientras tanto, la Agencia Internacional de Energía confirmó que la guerra está provocando el mayor desorden jamás visto en los mercados petroleros mundiales, lo que explica por qué los bancos centrales están tan preocupados por la inflación.
Fuente original: La República - Finanzas