ÚltimasNoticias Colombia

Colombia

El Niño ya llegó oficialmente y se intensificará más en septiembre, advierte la NOAA

Fuente: El Colombiano - Colombia
El Niño ya llegó oficialmente y se intensificará más en septiembre, advierte la NOAA
Imagen: El Colombiano - Colombia Ver articulo original

La Administración Oceánica de Estados Unidos confirma que El Niño comenzó y ganará fuerza en los próximos meses. Existe 63% de probabilidad de que alcance una intensidad muy fuerte entre finales de 2026 e inicios de 2027. En Colombia, esto significa menos lluvia, más calor, riesgo en los embalses y presión en el sistema energético. Los expertos advierten sobre sequías, olas de calor e incendios forestales.

El fenómeno climático de El Niño ya es oficial. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, conocida como NOAA, confirmó que esta fase cálida del sistema ENSO (El Niño-Oscilación del Sur) comenzó y seguirá fortaleciéndose en los próximos meses. Los expertos prevén que alcance su máxima intensidad entre finales de 2026 e inicios de 2027, cuando probablemente se clasificará como "muy fuerte".

Lo que preocupa a los científicos es la magnitud que podría alcanzar. Las proyecciones indican una probabilidad del 63% de que la temperatura de la superficie del mar supere los 2 grados Celsius por encima de lo normal en el Pacífico ecuatorial, lo que lo situaría entre los eventos más intensos registrados desde 1950. Los datos más recientes muestran que el índice Niño 3.4, la principal referencia para medir la intensidad del fenómeno, alcanzó 0,7 °C por encima del promedio histórico, mientras que en algunas zonas del Pacífico oriental las anomalías llegaron hasta 2,1 °C.

Para los colombianos, El Niño tiene consecuencias directas y preocupantes. Según el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM), durante esta fase el país enfrenta una drástica disminución de las lluvias, aumento de temperaturas y reducción del caudal de los ríos. Esto genera riesgos inmediatos de desabastecimiento de agua potable y presión sobre el sistema eléctrico, justo cuando el país intenta llenar los embalses antes de que el fenómeno se intensifique. Las temperaturas por encima de lo normal, especialmente en las regiones Caribe, Andina, Pacífica y valles interandinos, traen consigo olas de calor, incendios forestales y pérdida de vegetación.

La agricultura también sufre de manera significativa. El estrés hídrico afecta cultivos como el arroz, la papa, el plátano y la yuca, lo que genera aumentos en los precios de alimentos básicos para las familias colombianas. A esto se suma el impacto en los océanos: el calentamiento del agua obliga a muchas especies de peces a migrar hacia aguas más frías, afectando la pesca, la reproducción de organismos y el equilibrio de las cadenas alimenticias. Incluso existe mayor probabilidad de proliferación de algas nocivas en algunas regiones costeras.

El fenómeno también modificará el comportamiento de los huracanes. Mientras reduce la actividad ciclónica en el Atlántico, favorece la formación de tormentas tropicales en el Pacífico central y oriental. Las zonas costeras enfrentarán mayor riesgo de inundaciones por el aumento temporal del nivel del mar y mareas más intensas.

Para hacer un seguimiento más preciso del fenómeno, la NOAA lanzó oficialmente el Índice Relativo Oceánico de El Niño (RONI), una herramienta de monitoreo que se actualiza continuamente y refleja con mayor exactitud las variaciones atmosféricas y oceánicas. A diferencia del sistema tradicional que usaba promedios fijos de 30 años, este indicador captura mejor la evolución real del fenómeno y sus cambios en la Circulación de Walker, ese sistema de corrientes atmosféricas que cuando se altera modifica los patrones de lluvia y temperatura en todo el mundo.

Fuente original: El Colombiano - Colombia

Noticias relacionadas