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El Niño podría golpear a Colombia desde junio: qué significa para tu bolsillo

Fuente: Portafolio - Economía
El Niño podría golpear a Colombia desde junio: qué significa para tu bolsillo
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Colombia vivirá un clima normal hasta finales de mayo, pero a partir de junio llegaría el fenómeno de El Niño, que traería menos lluvia, más calor y posibles sequías. Los expertos advierten que podría ser uno de los eventos climáticos más intensos del año, con impactos directos en la agricultura, el agua y la energía. Las proyecciones aún tienen márgenes de incertidumbre, pero las autoridades ya preparan alertas tempranas.

Colombia entra en una cuenta regresiva. Mientras el país disfruta de lluvias relativamente normales en estos primeros meses de 2026, los meteorólogos estudian señales que apuntan a un cambio climático brusco a mitad de año. El fenómeno de El Niño, ese evento climático que calienta el océano Pacífico y seca nuestros suelos, estaría llamando a la puerta entre junio y agosto, según proyecciones del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam).

¿Qué significa esto en la práctica? Mientras mayo transcurra relativamente tranquilo en materia climática, a partir de junio las cosas cambiarían. Las lluvias disminuirían, especialmente en la región Andina y el Caribe. Las temperaturas subirían por encima de lo normal. Y los reservorios de agua en varias regiones comenzarían a mermar, lo que afecta directamente al agricultor que necesita riego, al empresario que depende del agua para su industria, y al consumidor que podría enfrentar racionamientos.

Lo preocupante es que algunos modelos climáticos sugieren que estos efectos no serían pasajeros. El fenómeno podría extenderse hasta fin de año, creando una sequía prolongada en territorios que ya conocen estos ciclos. Para sectores como la agricultura, la ganadería y la generación de energía hidroeléctrica, esto no es una noticia menor. Una sequía severa golpea el costo de los alimentos, la disponibilidad de energía y, en cascada, la economía del país.

Los expertos son cautelosos con sus palabras, pero claros: los océanos ya muestran señales de calentamiento. Las alertas tempranas están encendidas. Sin embargo, advierten que estos pronósticos pueden variar, especialmente porque estamos apenas en abril y los modelos climáticos cometen más errores cuando miran tan lejos al futuro. Por eso las autoridades ambientales mantienen seguimiento constante, ajustando proyecciones conforme llega más información.

Lo que es seguro es que Colombia no puede esperar pasivamente. Agricultores, acueductos, plantas de energía y gobiernos locales ya deberían estar revisando sus planes de contingencia. El cambio climático no llega con sorpresas: avisa con semanas o meses de anticipación. La pregunta ahora es si el país está listo para enfrentarlo.

Fuente original: Portafolio - Economía

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