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El Niño amenaza con secar la Ciénaga Grande, la reserva de biosfera más vital de Colombia

Fuente: La Guajira Noticias
El Niño amenaza con secar la Ciénaga Grande, la reserva de biosfera más vital de Colombia
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El fenómeno de El Niño está provocando que el río Magdalena baje drásticamente sus niveles, dejando sin agua dulce a la Ciénaga Grande de Santa Marta, el ecosistema lagunar más importante del país. El avance del agua salada amenaza los manglares y la supervivencia de cientos de especies. Las autoridades mantienen vigilancia permanente y advierten que el segundo semestre de 2026 podría traer una crisis aún más grave si El Niño se intensifica como predicen los modelos climáticos.

La sequía ya está golpeando duro el corazón hídrico del Caribe colombiano. Corpamag confirmó que el río Magdalena ha bajado significativamente en las últimas semanas, cortando el flujo natural de agua que tradicionalmente llena los caños de Remolino, las estructuras naturales que alimentan y equilibran la Ciénaga Grande de Santa Marta. Es el duro impacto de El Niño en la región.

La Ciénaga Grande no es cualquier laguna. Con 45.000 hectáreas, es la más grande y productiva del país. La Unesco la reconoció en el año 2000 como Reserva de Biosfera, y está inscrita como Humedal de Importancia Internacional bajo la Convención Ramsar. Su existencia depende de un equilibrio delicado: el agua dulce del Magdalena, los ríos que bajan de la Sierra Nevada y las aguas saladas del Caribe tienen que convivir en armonía. Cuando uno de estos elementos falla, todo se desmorona.

Y eso es lo que está pasando ahora. Con el Magdalena bajo de nivel, el agua salada avanza sin control sobre el ecosistema. La salinidad del suelo y el agua sube, y los manglares están en la mira. Esos manglares no son decoración: son el hogar de cientos de especies de peces, aves migratorias y mamíferos como el manatí. Sin ellos, el ecosistema se colapsa.

Las alarmas están encendidas en todos lados. El Ideam, el Ministerio de Ambiente y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres tienen sus ojos puestos en lo que viene, coordinando con autoridades departamentales y municipales para activar planes de emergencia si es necesario.

Lo que asusta de verdad es lo que predicen los modelos climáticos: El Niño podría intensificarse en el segundo semestre de 2026 y convertirse en el más fuerte desde 1990. Con temperaturas que podrían alcanzar los 40 grados centígrados en el Caribe, la crisis hídrica se volvería aún más brutal. Un análisis que comparó los niveles históricos del Magdalena entre 1980 y 2025 muestra una tendencia clara a la baja, un patrón que ya se ve este año con mayor intensidad.

Los que cargan con todo esto son las comunidades ribereñas. Los pueblos palafíticos tradicionales dependen completamente de los recursos de la ciénaga para vivir. La pesca artesanal, la biodiversidad del humedal, todo está amenazado. Décadas de degradación por vías y diques que cortaron las conexiones naturales han dejado el ecosistema vulnerable, y ahora El Niño lo golpea cuando está débil.

Corpamag hizo un llamado urgente: que la gente use el agua racionalmente y reporte cualquier anomalía en los niveles o la calidad. La corporación anunció que mantendrá la vigilancia permanente y coordinará con el Gobierno nacional para mitigar los impactos. Las autoridades son claras en su advertencia: si no se actúa ahora, lo que viene en el segundo semestre podría ser catastrófico.

Fuente original: La Guajira Noticias

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