El Niño amenaza: Colombia debe prepararse ahora para evitar apagones

El fenómeno de El Niño volverá a golpear Colombia este año con una probabilidad del 80%, y esta vez sería el más intenso en 140 años. El país enfrenta una crisis energética sin precedentes: el sector hidroeléctrico depende en más del 60% de la capacidad instalada, los embalses tienen poca capacidad de regulación y hay un déficit importante de energía firme. El gobierno debe acelerar proyectos de generación, especialmente eólicos en La Guajira, para evitar racionamientos.
Una vez más, el fenómeno de El Niño se asoma en el horizonte como una amenaza seria. Los organismos meteorológicos internacionales coinciden en sus predicciones: la National Oceanic and Atmospheric Administration de Estados Unidos y el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas advierten una probabilidad del 80% de que El Niño se presente en el segundo semestre de este año. Pero hay algo que preocupa más: según expertos citados por The Washington Post, se trataría de un Super Niño, es decir, "el evento de El Niño más fuerte en 140 años".
El problema es que Colombia llega a esta encrucijada en su peor momento. El sector energético atraviesa una crisis profunda: el Sistema Interconectado Nacional presenta un déficit del 2% en 2026 y se proyecta un 3.5% para 2027 en oferta de energía firme, principalmente por el retraso en proyectos clave de generación y transmisión. Al mismo tiempo, la demanda de energía crece a un ritmo del 2.62% anual, sin que el sistema tenga margen de maniobra. Cuando llegue El Niño con sus sequías, la situación podría tornarse crítica.
Lo más delicado es que la generación hidroeléctrica representa más del 60% de la capacidad instalada nacional. Con una sequía prolongada, el país dependerá de plantas térmicas que necesitan gas importado, un combustible cada vez más escaso y costoso en el mercado internacional por los conflictos geopolíticos. Y aquí viene lo grave: de los 23 embalses que sirven a las hidroeléctricas, solo uno tiene capacidad de regulación mayor a un año. Los demás no superan los cuatro meses. Una sequía prolongada, sencillamente, nos apaga.
A esta vulnerabilidad se suma una crisis financiera que paraliza el sistema. El Gobierno Nacional debe más de 3.6 billones de pesos en subsidios de energía a las empresas comercializadoras, deuda que amenaza con extenderse a otros actores del sector. Air e, que está intervenida, adeuda más de 2 billones de pesos. Este colapso financiero impide que las empresas inviertan en infraestructura nueva.
El ministro Edwin Palma ha reconocido la urgencia: "toca anticipar y prepararnos…tenemos la responsabilidad de garantizar la energía y el gas para los hogares colombianos y la industria". Pero reconocer el problema no es suficiente. Es necesario acelerar la ejecución de proyectos estancados, especialmente los de energía eólica en La Guajira, que comprometida 2.400 megavatios. La energía eólica y solar son ideales contra El Niño, precisamente porque mientras más severa es la sequía, más fuertes son los vientos y más horas de sol hay.
Colombia no llegó a esta situación por casualidad. Es el resultado de años de imprevisión, improvisación y falta de coordinación entre gobiernos que no ampliaron la capacidad instalada al ritmo del crecimiento de la demanda. Ahora, además, se asoma otro reto: la inteligencia artificial demandará energía masiva, firme y continua. Goldman Sachs proyecta que el consumo global de energía crecerá 175% hacia 2030. Si no actúa ya, Colombia quedará fuera de esta revolución tecnológica.
No hay tiempo que perder. El Niño ya está llamando a la puerta.
Fuente original: Guajira News