El Niño amenaza agua, energía y alimentos en el segundo semestre: el Gobierno pide prepararse ya

El Gobierno advierte que El Niño llegará con probabilidad superior al 90% a partir de septiembre, lo que traerá menos lluvias, más calor, sequía y riesgo de incendios. Los sectores más vulnerables son la energía hidroeléctrica, el abastecimiento de agua y la producción agrícola. La ministra de Ambiente pide a ciudadanos, empresas y autoridades tomar medidas ahora para minimizar el impacto económico.
El fenómeno climático de El Niño se aproxima a Colombia con fuerza. La ministra (e) de Ambiente, Irene Vélez Torres, confirmó que los modelos climáticos indican una probabilidad que pasaría de 61% entre mayo y julio a más del 90% a partir de septiembre. Su mensaje fue contundente: "Este es un momento para anticipar".
¿Qué significa El Niño en términos prácticos? Según Vélez Torres, el fenómeno implica "un patrón climático de menores lluvias y un aumento en las temperaturas originado por el calentamiento de las aguas superficiales del océano Pacífico". En otras palabras, habrá menos lluvia, más sequía y más calor. Las consecuencias son predecibles: incendios forestales, olas de calor extremas, escasez de agua y daños a las cosechas.
Para el bolsillo del colombiano promedio, esto se traduce en aumentos en los precios de alimentos y facturas de servicios. El sector eléctrico es especialmente vulnerable porque Colombia depende mucho de la energía hidroeléctrica, que requiere lluvias abundantes para llenar los embalses. Con menos agua, la oferta eléctrica se resiente. Por eso el Ministerio fue explícito con las generadoras: deben actualizar sus operaciones considerando este escenario.
En el frente del agua, la ministra (e) hizo un llamado directo a acueductos y prestadores: "Desde los acueductos y prestadores debemos organizarlos para la gestión adecuada y racional del recurso, así como para realizar campañas de ahorro". Los hogares también reciben la responsabilidad de hacer un uso eficiente del agua antes de que la crisis se agudice.
Los agricultores enfrentan una presión adicional. Vélez Torres advirtió que "deberán adecuarse al uso del agua y a tener una menor disponibilidad". Cuando hay sequía prolongada, las cosechas se reducen, los precios de frutas y verduras suben, y la canasta familiar se ve afectada. Un fenómeno de El Niño de mediana o alta intensidad puede tener consecuencias serias para la seguridad alimentaria del país.
La ministra (e) fue clara en su convocatoria: "prepararse no es una opción, es la única forma de proteger la vida y la economía del país". El Ideam y el Ministerio de Ambiente seguirán monitoreando permanentemente las condiciones del océano Pacífico para orientar acciones a tiempo.
Fuente original: Portafolio - Economía