"El morocho" Guerra Mendoza: el nuevo Rey Vallenato que soñaba desde niño
José Juan Camilo Guerra Mendoza, nacido en Valledupar el 13 de septiembre de 2000, se coronó como nuevo Rey Vallenato el 2 de mayo tras años de participación en el Festival de la Leyenda Vallenata. Aunque es abogado de profesión, eligió vivir su pasión por el acordeón desde los 8 años, influenciado por su familia y sus maestros. Su propósito ahora es llevar la música vallenata a las escuelas y defender este patrimonio cultural inmaterial de la humanidad.
Una mañana cualquiera, el nuevo Rey Vallenato José Juan Camilo Guerra Mendoza se sentó no como abogado, sino como lo que realmente es: un acordeonero que dejó que la vida misma lo pusiera en el camino del folclor desde muy pequeño. Verlo hablar de su coronación era verlo radiante, con respuestas que salían más rápido que las notas de una puya.
Guerra Mendoza nació el 13 de septiembre de 2000 en el barrio San Joaquín de Valledupar y ha sido una presencia constante en el Festival de la Leyenda Vallenata durante dos décadas. "Vengo metido desde muy niño en el Festival. En 2011 fui segundo lugar en la categoría infantil y luego finalista varias veces. En la categoría juvenil obtuve el segundo puesto en 2016 y el primer lugar en 2017. Después fui Rey Aficionado en 2019, finalista profesional en 2021, tercer lugar en la categoría profesional de 2023 y ahora, gracias a Dios me coroné como Rey Vallenato", contó con la emoción de quien ve materializado un sueño de infancia.
Sus encuentros con el acordeón comenzaron en 2008, en un hogar donde la música vallenata era respirable. Su tío Guerrita, un experto cajero, influyó mucho en su vocación. "En mi casa siempre hubo acordeón y mucho ambiente musical. Siempre me incliné por la música vallenata porque era lo que escuchaban mis padres Luis Camilo Guerra y Nidia Mendoza, y desde que vi por primera vez un acordeón fue amor a primera vista". Fue parte de Los Niños del Vallenato de la Escuela Rafael Escalona, agrupación que lo marcó profundamente y con la que giró por Uruguay en 2012.
Lo que lo define como músico no es solo la técnica sino el sentimiento. Trabajó junto a su cajero Adelmo Alfonso Granados Melo y su guacharaquero Reinaldo Javier Ortiz Vanques en la selección de las canciones para la competencia. "Eso es fundamental. Uno debe escoger canciones que sienta y que pueda transmitir. El folclor vallenato se trata precisamente de eso, de transmitir emociones. No se trata solamente de velocidad o técnica, sino de llevarle al público el mensaje de amor y paz que tiene el vallenato". En la final interpretó el paseo "Las chanzas de Mariela" de Gumercindo Peñaloza, el merengue "El secreto" de Lorenzo Morales, el son "Altos del Rosario" de Alejandro Durán Díaz y la puya "Se va a saber quién es quién" de Reinaldo Ortiz.
Sus referentes en la música incluyen a figuras legendarias como Alejo Durán, Luis Enrique Martínez, Nicolás Mendoza, Alfredo Gutiérrez y Emiliano Zuleta Díaz, entre otros. Pero su visión como Rey Vallenato va más allá del presente. "Quiero marcar historia y llevar el vallenato mucho más lejos. Nuestro propósito es sembrar en los niños y jóvenes la semilla del vallenato tradicional y defender este Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad a través de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata. Tengo un proyecto muy bonito de llevar el vallenato a las escuelas".
Silvestre Dangond, quien lo bautizó como "El morocho", ha sido más que una figura que admira. "Más allá de ser una figura internacional, ha sido mi amigo y gran consejero. Siempre tiene palabras de aliento para mí. Me ha ayudado a crecer musical y espiritualmente, y eso siempre se lo voy a agradecer".
Hay detalles que definen su carácter: es supersticioso con el número 13, que lo persigue desde su nacimiento. "Nací un 13 de septiembre, mi número de celular tiene 13 y ese número siempre aparece en mi vida". Y en asuntos del corazón, sonríe con misterio: "Estoy soltero, pero el corazón sí está comprometido". Lo importante es que "El morocho", común y silvestre, ya tiene su corona y la responsabilidad que trae consigo desde la noche del 2 de mayo, cuando subió a la tarima y escuchó proclamarse como Rey Vallenato.
Fuente original: Diario del Norte