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El Medallo no se vende: la verdad desde adentro según Tío Vanegón

Fuente: Minuto30

Raúl Giraldo, actual dueño del Deportivo Independiente Medellín, no tiene intención real de vender el club a pesar de la crisis y presión de la hinchada. Según Tío Vanegón, histórico hincha cercano a dirigentes del club, la salida será reforzar el equipo con un técnico de renombre y jugadores que ilusionen. El Medallo, explica el Tío, no es un activo comercial más: es el corazón del pueblo antioqueño.

En medio del caos de rumores y chats que arden en redes, decidí buscar a alguien que realmente conociera los adentros del Deportivo Independiente Medellín. Me dirigí donde el Tío Vanegón, uno de esos hinchas que respiran rojo y azul desde hace décadas y que mantiene cercanía con varios de los llamados Históricos del club. Esta vez la conversación no sería en la salida del estadio ni en una cafetería ruidosa. Me recibió en su apartamento, donde el aroma del tinto recién colado invadía la sala y las paredes guardaban fotos de momentos gloriosos: la Copa Mustang del 2002, la final del 2016, banderas desteñidas por tantos domingos en el Atanasio.

Con esa sonrisa pícara que lo caracteriza, el Tío me detuvo antes de que hablara: "Conozco tus intenciones, 'Mauro'. Venís a sacarme información sobre si venden o no venden al Equipo del Pueblo". La risa relajó el ambiente. Luego aclaré que conocía bien a los Históricos cercanos a Raúl Giraldo en esta crisis. El Tío tomó un sorbo de tinto y fue directo: "Sí soy amigo de ellos. De Gustavo Jiménez, Javier Vergara, Julio Roberto Gómez, John Maya. Pero no son asesores contratados ni están en nómina. Son un grupo de amigos, dirigentes con trayectoria, que aportan su experiencia por cariño al club. Una mano amiga en tiempos difíciles. Nada más".

Cuando llegó la pregunta que todos querían responder, el Tío sonrió como quien ya se esperaba el golpe. "Vender el Medallo no es como vender un apartamento, 'Mauro'. No se hace de un día para otro. Raúl Giraldo tiene un porcentaje importante y, para serte sincero, no tiene un interés fuerte en vender. Este equipo es su juguete, su pasión. Se equivocó feo con la hinchada, lo sabe, y por eso dio un paso al costado como representante legal. Pero sigue siendo el dueño. Y quiere seguir siéndolo… aunque sea en cuerpo ajeno". Luego remató: "Cuando no hay voluntad real de vender, pero tenés enfrente a la hinchada más poderosa y pasional del fútbol colombiano, solo hay un camino: complacerla. Vendrá un técnico del gusto del hincha, cuatro o cinco jugadores de renombre que ilusionen, y a trabajar. Punto".

Le señalé que la poderosa hinchada no aguanta otra final perdida, que el club necesitaba aire fresco e inversionistas serios. El Tío cambió de tono. Ya no era solo el hincha emblemático; era el sabio que ha visto crecer generaciones con el rojo y azul en la sangre. "Entiendo tu punto, Mauro. Venderle a un fondo extranjero suena moderno, atractivo en el papel. Pero el Medallo no es una empresa más. Es el equipo del pueblo antioqueño. De barrios enteros que se pintan de rojo y azul los domingos. De abuelos que les transmiten la hinchada a sus nietos como un legado sagrado. ¿Qué garantiza que un fondo de afuera entienda nuestra mística, nuestro descontrol en la tribuna, nuestra forma de vivir el fútbol como se vive en Medellín?"

El silencio pesaba. Solo se escuchaba el tic-tac de un reloj. Entonces el Tío continuó: "Raúl ha sido mal asesorado, eso es claro. Sacó al 'innombrable' y eso es un punto a favor. Ahora le toca sacar al sobrino presidente, rodearse de gente con ADN del Medallo, un scouting serio que piense primero en el club y no en su bolsillo. Porque este equipo ha llegado a finales. Las ha perdido, sí, pero llegar no es poca cosa. El problema no es solo el dueño: es cómo se ha manejado".

Antes de despedirnos, el Tío remató con la convicción de quien conoce los pasillos mejor que muchos: "Raúl Giraldo no tiene otra opción, 'Mauro'. Él lo sabe. O invierte como debe ser con un técnico de jerarquía y refuerzos de peso o la presión de la poderosa hinchada lo va a terminar doblegando. Yo creo que va a apostar por lo primero. Quiere volver a ser campeón. Y el pueblo antioqueño también".

Salí del apartamento tocando una verdad más allá de los titulares y los audios de WhatsApp que circulan. El Medallo no está en venta. Al menos no todavía. Lo que sí está a la venta es la ilusión de toda una hinchada que no se conforma con ser subcampeón. Ahora solo queda esperar, pero con los ojos bien abiertos y la voz bien alta, como siempre.

Fuente original: Minuto30

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